Campanadas desnudas y "revival"

Los vestuarios para dar las uvas, las parodias políticas de José Mota y los "enlatados" postuvas mantienen la tradición televisiva de Nochevieja

02.01.2016 | 06:10

José Mota dio el "Resplandor" de Kubrick al siniestro "resplandor" nacional con parodias que tienen que ver con los momentos políticos que se viven en España. Así pues el cómico manchego no tuvo que poner grandes dosis de imaginación para escenificar el "temporal" patrio con debates a cuatro, visión de las alcaldesas de Madrid y Barcelona, corruptelas y demás asuntos. Incluso hubo un encuentro, también muy cinematográfico, entre Drácula y Montoro.

Mota sigue manejando las nocheviejas interpretando papeles de todos los tipos. No es el "Martes y Trece" de aquel entonces, que era como una especie de "quedada general", pero tiene un tirón similar. Así pues con el "Resplandor" de fondo, incluida la escena del laberinto, fueron pasando los sucesivos sketchs que tuvieron momentos muy expresivos, como la canción de Manuela Carmena, con su despacho en el metro; o el final del debate a cuatro, entonando el "Chacachá del tren" de "El consorcio", a propósito de un posible consorcio para gobernar.

Cada cadena hizo sus "anteuvas" con resultados muy dispares. El show de las campanas ya es eso: un show. La carrera es ahora por quién aguanta más el frío. Cristina Pedroche arrolló con sus transparencias (tendrán que ir pensando otro sistema para "conservar" prendas), Igartiburu no dio esta vez golpe de transparencia y quedó la cosa en un vestido más clásico con Ramón García a su lado, que es el gran clásico de la uvas. Mientras que en "Cámbiame" de Telecinco Pelayo Díaz, Marta Torné, Natalia Ferviú y Cristina Rodríguez acabaron con uniforme de correr la San Silvistre, o así.

Si las Campanadas son una sucesión de hechos, colores y tópicos año tras año (tampoco hay mucho donde innovar en doce segundos), los "postres" ya hace tiempo que son un dolor. Cierto es que la competencia es mucha y la pasta debe de ser "gansa", pero es hora de ir cambiando las galas enlatadas de cantantes que se van repitiendo años tras año.

Raphael tiene un récord de resistencia (este año fue el protagonista de "La Nochebuena"); en esta Nochevieja y vísperas el amo fue Bertín Osborne, ya fuera entrevistando en su programa a los reyes de las uvas, Igartiburu y Ramontxo; ya fuere en una gala posterior con interpretación de algunas canciones estandar que están por encima de lo universal; o repitiendo con "su" "New York New York" (también muy peculiar) en la gala post Campanadas.

Si se observa la Nochevieja de cada cadena, la nómina de voces, de cómicos y hasta de presentadores y presentadoras es inevitablemente similar a la de la última década como mínimo.

De ahí que el personal que queda en casa, que ya tiene una edad empieza a no disfrutar para nada de tal asunto simplista. El otro personal que también se queda en casa (más juvenil) ya "dispara" con el mando para canales temáticos, películas o se improvisan una fiesta casera.

El resultado de todo esto es que el público en general pilló una alta emoción con el reciclado "Cahitos de hierro y cromo", que La 2 emite constantemente pero que, en esta ocasión, fue una especie de bálsamo para evadirse de galas, cantantes, monologuistas, presentadores y presentadoras tópicos...

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