B. R. PARDO
Jaime de Marichalar vuelve a sonreír tras largas semanas de letargo personal. El duque de Lugo aprovechó su estancia en Nueva York para reencontrarse con viejas amistades. Entre ellas, una joven rubia desconocida de cautivadora belleza y espectacular figura. Al reencontrarse con su vieja amiga en un restaurante, el semblante del duque de Lugo cambió por completo y ambos se dieron un cariñoso beso.
Todo fueron sonrisas y miradas cómplices, aunque la conversación transcrita por un programa de Tele 5 era absolutamente trivial: la desconocida amiga se dirigía al duque para ofrecerle su ayuda en un asusto sin determinar.
Es la primera vez que se ve a Marichalar en compañía de una amiga desde que se separó de la infanta Elena en noviembre.
Los duques de Lugo acordaron el cese temporal de su convivencia matrimonial después de 13 años casados. Aunque, por el momento, la decisión no tendrá consecuencias legales. Por lo tanto, Marichalar podrá seguir utilizando el título de duque de Lugo en su condición de consorte.
La infanta y su esposo, querían, al parecer, darse un tiempo para meditar sobre su futuro matrimonial, pensando siempre en el bienestar de sus hijos, Felipe y Victoria de Marichalar, de 9 y 7 años, y en su condición de miembros de la Familia Real.
Tras su separación de la infanta Elena, el duque de Lugo encara su nueva vida en solitario con la tranquilidad que le proporciona
la buena marcha de sus negocios, la mayoría iniciados después de su boda con doña Elena.
Y es que Marichalar cobra más de un millón de euros al año de siete multinacionales distintas entre las que se encuentran firmas tan prestigiosas como el banco suizo Credit Suisse, Loewe o Cementos Portland Valderribas, una filial de FCC.
En los trece años que ha estado junto a la infanta la vida de Jaime de Marichalar ha cambiado mucho. Ha pasado de ser un asalariado anónimo que vivía en un modesto piso de París de 40 metros cuadrados a ser un hombre no sólo conocido por sus excéntricos pantalones, sino también por ser un reputado consejero de siete multinacionales y propietario de un «tríplex» de 500 metros cuadrados y con piscina privada en el Barrio de Salamanca, en plena milla de oro madrileña.
Por su trabajo en Credit Suisse, que es su principal ocupación, cobra 172.000 euros al año, pero por partida doble, ya que es directivo de Credit Suisse First Boston y Credit Suisse Hottinger.
Al margen de esta doble ocupación, su labor dentro del Consejo de Administración de la Sociedad General Inmobiliaria es la que más beneficios le reporta, con unas ganancias de 256.000 euros al año. Por pertenecer al Consejo de Cementos Portland Valderribas se embolsa 194.000 euros al año.
Pero nadie da duros a peseta, y todas estas multinacionales saben que tener en nómina al todavía yerno del Rey es garantía de éxito, ya que Marichalar asegura buenos contactos a quien tiene en mente la consecución de negocios más atractivos.
Entre sus valedores están Bernad Arnault, presidente del holding de lujo LVMH, Esther Koplowitz, el multimillonario austriaco Robert de Balkany o la ex duquesa de Feria, Nati Abascal.