Cara
No faltará quien diga que como Manzanal del Barco es mi pueblo, todo lo que vaya para él me parece bien y más si es un puente. Cosa rigurosamente cierta. Como lo es, se pongan como se pongan algunos, que la gestión de esa obra ha resultado ser modélica. El propio "padre" político del puente, Martínez Maíllo, recordaba en su inauguración que en 2003 se tomó la decisión política de hacerlo, dos años después se inició la obra y dos más tarde se ha inaugurado. A ver cuántas obras hay por ahí, dentro y fuera de la provincia, que hayan ido a un rimo semejante. Una sola anécdota a modo de ilustración: un amigo me decía que ha perdido una apuesta, porque estaba segurísimo de que veríamos antes el nuevo puente de Zamora que el de Manzanal. Y eso que Maíllo "sólo" es un político, mientras el tal Vázquez -¿lo recuerdan?- iba de gestor.
Cruz
¿Y Magdalena Alvarez, ya que con obras públicas andamos? ¿Es política o gestora? De lo segundo, hay más que dudas, sobre todo entre los catalanes, que piden con una sola voz su desaparición inmediata del Ministerio de los Socavones. De lo primero, no hay mucha certeza. Llegó a ministra, no porque destacara en el firmamento político, sino por indicación del andaluz Chaves, de la que era consejera. Y nunca ha sido una buena vendedora de lo suyo, que es la marca registrada de un político. Ahora, por mor de una pésima gestión en una obra gigante y emblemática, se ha convertido en la ministra Zombi. Está "muerta", pero ella no lo sabe, porque no se atreven a darle sepultura; o sea, a destituirla. Pobre.