"No hay razones objetivas para que el precio de la luz suba el próximo año"

"Estaría bien que los partidos políticos detallaran en sus programas los costes de los planes energéticos que proponen ejecutar"

31.08.2016 | 00:36
Arcadio Gutiérrez Zapico.

Arcadio Gutiérrez Zapico cumplirá el próximo mes de noviembre cuatro años como director general del Club Español de la Energía (Enerclub), cargo en el que relevó a Juan Bachiller Araque. Enerclub pasa por ser uno de los principales foros españoles de referencia en materia de energía y su director general tiene encomendada la tarea de potenciar la asociación como lugar de encuentro y centro de análisis, reflexión y creación de opinión en materia energética. La última iniciativa en este sentido fue la organización de un curso dedicado a la transición energética, el paso del actual modelo a otro con menos dependencia del carbono. Arcadio Gutiérrez Zapico es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y ejerció hasta antes de entrar en Enerclub como director de ingeniería y tecnología de Gas Natural Fenosa. Con anterioridad trabajó en el sector nuclear, fue subdirector general en los ministerios de Trabajo y Seguridad Social y de Industria y Energía. Además, ha sido consejero de diversas sociedades.

-A usted, ¿le parece cara la luz?

-Permítame diferenciar dos tipos de consumidor: el doméstico y el industrial. El primero paga la luz a un precio superior a la media europea; el segundo, a un precio inferior. Dicho esto, debo explicar -aunque la propia factura lo indica- que del importe del recibo de la luz un 30% corresponde al coste de la energía propiamente dicho y el resto a los peajes e impuestos. Con ese 70% pagamos los costes de transporte, distribución, las primas de las renovables, el déficit tarifario... Es decir, que no son costes imputables a la generación de electricidad.

-¿Cuál es su previsión con respecto al precio a corto y medio plazo?

-La parte del 30% está influenciada, entre otras variables, por la meteorología y el régimen de vientos... suele abaratarse en los seis primeros meses del año, propicios para las lluvias y por tanto para la generación hidráulica, y encarecerse en el segundo semestre. Y en cuanto a la parte del 70% tiene un cierto componente de regulación política, si bien este año se va a registrar superávit en la recaudación y, en consecuencia, no veo razones objetivas para que aumente el año que viene, al contrario.

-¡Qué galimatías!

-Sí, admito que es complejo.

-¿Por qué cree que el sector eléctrico tiene tan mala imagen social?

-Porque se conoce poco. Y eso nos duele, máxime cuando la calidad del servicio eléctrico en España es muy alta. Las compañías han hecho importantísimas inversiones en infraestructuras y tecnología, el sistema funciona con seguridad y, a diferencia de otros países, España no sufre apagones, la señal más evidente de que las cosas se hacen bien pese a lo complejo que es llevar luz a cada hogar o empresa. Damos al interruptor y la bombilla se enciende, pero detrás de ese gesto hay muchas piezas y todas deben funcionar perfectamente. Tendremos que esforzarnos más en explicar las tripas del sistema porque, insisto, es doloroso hacer tantos esfuerzos y no recibir una consideración social acorde.

-Las pymes y la gran industria se quejan de que los altos costes de la electricidad erosionan su competitividad; ¿tienen razones para estar quejosos?

-Las industrias electrointensivas (Alcoa, Azsa y Arcelor), se quejan porque muchos de sus competidores mundiales pagan, por diferentes motivos, precios eléctricos más competitivos, lo cual es cierto y por eso creo que deben hacerse esfuerzos para apoyarlas. En otros sectores no existe tal influencia del precio eléctrico sobre la competitividad.

-Alemania aplica exenciones en la factura eléctrica a determinados sectores industriales; ¿cabría imitar ese modelo en España?

-El modelo español de apoyo a la industria electrointensiva se basa en el servicio de interrumpibilidad y parece que así va a seguir siendo. La cuestión de las exenciones es delicada porque pueden interpretarse como ayudas de Estado encubiertas. Además, si se libera a las empresas de pagar parte de su factura eléctrica alguien tendrá que abonar esa parte no cobrada.

-No me diga más: el consumidor doméstico.

-Exacto. ¿Queremos eso?

-Toda decisión estratégica de orden energético tiene derivadas económicas que afectan al precio que paga el consumidor; ¿cree que a la ciudadanía le llega información clara y veraz sobre lo que paga de luz y por qué lo paga?

-Estoy de acuerdo en que cualquier opción energética de futuro que se elija -lo cual compete a los políticos- tiene unas repercusiones económicas que llegan al bolsillo de los ciudadanos y, por tanto, debería decirse claramente lo que vale cada cosa, para lo cual son necesarios análisis rigurosos. Estaría bien, por cierto, que los programas electorales que contienen propuestas en este sentido detallaran también el coste de su desarrollo.

-¿Qué pueden hacer las compañías eléctricas para combatir el cambio climático?

-No es que puedan, es que ya lo están haciendo: adaptan sus centrales a lo que establecen las directivas europeas, promueven la generación eléctrica con fuentes renovables -Iberdrola es líder mundial en este aspecto-, mejoran la eficacia de sus instalaciones... Decididamente son parte de la solución, no el problema.

-¿Qué futuro tiene el carbón en el modelo energético que viene?

-Igual que cuando irrumpió el petróleo en nuestras vidas el carbón mantuvo una cuota de protagonismo, ahora ocurrirá lo mismo. Es una fuente de energía llamada a hacer un papel de transición, lo que no se sabe es durante cuántos años. Seguimos necesitando, por más generación renovable que incorporemos al sistema, potencia firme de generación -la que se activa cuando las renovables no son capaces de abastecer la demanda- y eso lo aporta el carbón. Mientras no mejoren sustancialmente los sistemas de almacenamiento energético, lo cual depende de la velocidad a la que avance la tecnología, el carbón seguirá siendo necesario.

-Para usted, ¿nuclear sí, no o depende?

-Hay mucho que discutir al respecto. Lo primero es aclarar la cuestión de la vida útil de las centrales en activo, pues si el Consejo de Seguridad Nuclear dice que se puede prolongar la misma, qué sentido tiene cuestionar ese criterio técnico. La energía nuclear no puede desaparecer de un plumazo: aporta el 21% de la energía que consume España y en un régimen de absoluta constancia, con total firmeza. Yo soy de la teoría de que si una cosa funciona, mejor no cambiarla. No obstante, la energía nuclear tiene connotaciones ajenas a las meramente energéticas y el debate al respecto está pendiente.

-¿Concibe un mundo donde cada cual tenga en su casa sistemas de autoabastecimiento eléctrico?

-No cabe duda de que la energía distribuida se desarrollará en los próximos años, pero cuánto lo haga dependerá de la mejora de la capacidad de las baterías. También habrá que discutir cuánto tienen que contribuir esos hogares al mantenimiento del sistema global.

-Sospecho que a las eléctricas no les hace ninguna gracia que cualquiera pueda tener una "minicentral" en su casa porque se les acabaría el negocio.

-No crea que es tan sencillo montar una instalación doméstica de generación, y repito que los sistemas de acumulación aún no son lo bastante eficaces. Supongo que si el sector se desarrolla las eléctricas, como siempre han hecho, se adaptarán al nuevo entorno.

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