J. C., LA HABANA / REUTERS
«Es la tierra a la que pertenezco, aquí me siento bien». Así se expresa diez años después Elián González, el niño balsero, ahora estudiante en un colegio militar de La Habana, cuya custodia desató una batalla internacional entre el régimen cubano y el exilio de Miami.
En sus primeras declaraciones en varios años, el «balserito» dijo ayer a los periodistas que se siente feliz por haber vuelto a la isla caribeña, aunque admite que no guarda rencor a sus familiares de Miami que lucharon para se quedara con ellos. «Gracias a la propia ayuda de una gran parte del pueblo norteamericano y nuestro pueblo, hoy estoy con mi padre y esto es todo», resume el adolescente de 16 años.
Para celebrar los diez años de su regreso, el régimen castrista organizó ayer un servicio religioso en la misma iglesia en la que Fidel dio la bienvenida al joven en 2000. En esta ocasión, Elián estuvo acompañado por el presidente Raúl Castro, quien se sentó junto al joven. Ambos conversaron durante el servicio, y el presidente Castro lo abrazó a él y a sus familiares antes de irse, sin hablar con la prensa.
También asistieron a la ceremonia, celebrada en la Catedral Episcopal de la Santísima Trinidad, el vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, Esteban Lazo; el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, y autoridades religiosas, según informó la estatal Agencia de Información Nacional.
Para desagrado de los exiliados anticastristas en Florida, Elián González se ha unido al Partido Comunista y apoya la revolución que llevó a Fidel Castro al poder en 1959.
Su padre, Juan Miguel González, declaró mientras él y su hijo posaban para los fotógrafos en la iglesia que definitivamente había sido la decisión correcta traer a Elián de vuelta a Cuba y aprovechó para criticar el comportamiento de la familia en EEUU.
El periódico oficial Juventud Rebelde recordó en un artículo el pasado domingo el dramático suceso vivido por Elián hace diez años y afirmó que «el dolor de la tragedia quedó atrás con el cariño de los suyos y del pueblo», tras su retorno a la isla.