MARÍA JOSÉ IGLESIAS
Las estéticas de los bellos y bellas del celuloide acercan y eso demuestra que a medida que los actores y actrices españoles ganan glamour, los americanos abandonan esa tendencia a la exageración que tan horribles resultados ha dado en anteriores ocasiones.
Ellas, salvo excepciones, optaron este año por vestidos pegados al cuerpo, con toques de gasas o adornos en cristal, nunca demasiado llamativos. La prensa americana coronó ayer, entre las mejor vestidas a Camerón Díaz, con un impresionante vestido de tul de color champagne de Oscar de la Renta; Miley Cirus, con un Jenny Packhan, que recordaba a las grandes producciones de los años cuarenta, y la inefable Sarah Jessica Parker que en esta ocasión, abandonó a Prada y se decantó por un Chanel en raso color vainilla, rematado con un aderezo de flores plateadas.
Los escotazos palabra de honor fueron una de las tónicas dominantes de la noche, junto a los recogidos -Cameron Díaz fue una de las pocas que se soltó la melena- y una estudiada sobriedad en el empleo de joyas. Entre las mas alabadas se encuentran los pendientes de Chopard de Penélope Cruz, en absoluto ostentosos.
El negro, el blanco y los tonos maquillaje predominaron en la gama cromática, aunque intercalados con tonalidades vivas como el fucsia intenso de Vera Farmiga, una de las más espectaculares, con un traje de organza que formaba grandes plisados de flores trepadoras.
Kate Winslet, con un Yves Saint Laurent gris perla, fue una de las más sobrias. El campanazo lo dio Hillary Swank, con un Armani de pronunciadísimo escote delantero. Entre ellos, reinó el smoking de Tom Ford, de su propia firma, rematado con una rosa blanca en el ojal. Cuando cine y moda van de la mano pasan esas cosas.
Penélope Cruz ha conseguido aparecer de nuevo en la lista de las más elegantes de la ceremonia de los Óscar. El vestido borgoña de Donna Karan y los pendientes de brillantes, firmados por Chopard, hicieron un buen mix con el semi smoking que llevó su novio, Javier Bardem. Los dos actores no posaron en la alfombra Roja del Kodak Theatre de Los Angeles. Las fotos fueron sacadas en los bastidores del teatro.