MADRID, ICAL
El diseñador zamorano Carlos Díez volvió a sorprender ayer en la Cibeles Madrid Fashion Week con su colección Wüífaras, en la que apuesta por formas amplias y envolventes, un look andrógino que, de hecho, hizo casi imposible distinguir el sexo de los modelos. El creador cubrió a los modelos con pasamontañas negros, grises o plateados, una paleta de colores en torno a la cual giró toda la colección, que dividió en tres bloques bien diferenciados.
Díez comenzó el desfile con una serie de modelos sobre pata de gallo tanto para hombre como para mujer, estampado que imprimió a jerséis, capas, faldas y pantanos extragrandes. Volúmenes muy amplios que, unidos a los pasamontañas, impedían adivinar el sexo del modelo. Solo algo les diferenciaba, las «Converse» con plataforma que el diseñador dejó sólo para las mujeres mientras que ellos lucían el mismo modelo en suela plana. Como accesorios, las mochilas XXL que llevaban a los hombros algunos de los maniquíes. En una segunda parte Carlos Díez presentó una serie de diseños plateados de formas futuristas, que convirtieron a algunos de los modelos en verdaderos astronautas gracias a los monos y abrigos de diferentes formas a los que recurrió. Por último, el diseñador llevó a la pasarela una colección de ropa negra con calaveras estampadas.
Sus propuestas para el próximo otoño-invierno están realizadas a base de paños de lana, loneta de algodón, franela, nylon, cheviot, polipiel y punto en tonos blanco, negro, gris y plata. Entre el público, destacó la presencia del dúo Amaral y de Ana García Siñeriz, entre otros invitados. El diseñador de origen zamorano, desfila en Cibeles de forma ininterrumpida desde el año 2004. El pasado año fue un momento de estrenos para el modisto, ya que inauguró su primera tienda en Madrid, expuso en el Círculo de Bellas Artes y presentó la colección «Jockey by Carlos Díez», que se suma a las colaboraciones habituales con la firma de zapatillas deportivas Converse, que ha diseñado desde 2006 hasta 2010.
Cibeles echó ayer el cierre con la embriagadora exquisitez de Ion Fiz y Nicolás Vaudelet. Los peleteros Jesús Lorenzo y Miguel Marinero exhibieron impresionantes piezas de abrigo clásicas y coloridas, que sufrieron la protesta de dos ecologistas contra el uso de pieles.