SORIA, ICAL
El escritor ruso Boris Pasternak daba por concluido en 1958 un largo relato sobre el amor ilícito de un capitán ruso en el marco de la revolución bolchevique. Se forjaba una novela prohibida por el régimen comunista. Siete años más tarde, en 1965, el director David Lean llevaba al cine la cuestionada narración ambientada en la estepa rusa. 45 años después son muchos los que tienen en su retina a «Doctor Zhivago», una de las películas más vistas a lo largo de la historia y que fue rodada en parte en las provincias de Soria, Salamanca y Segovia.
La fase más problemática de toda la producción fue la búsqueda de localizaciones, principalmente por no saber en qué país se podía rodar con garantías de seguridad y éxito suficientes. Primero optaron por Yugoslavia, pero lo desecharon por no encontrar la infraestructura suficiente para este rodaje; más tarde se tanteó Finlandia, pero pronto se vio que rodar constantemente bajo cero iba a acarrear problemas insalvables. Después de recorrer unos 15.000 kilómetros, y comprobar distintos países, el productor John Box optó por España, zona que tenía estudios cerca de paisajes adecuados para la película.
En Canillas (Madrid) se construyeron los enormes decorados que conformaban las céntricas calles de Moscú. 800 obreros tardaron seis meses en concluir todos los decorados. En la comarca pinariega y campo de Gómara de Soria se ambientaron parte de las escenas de exterior, además de la estación de El Cañuelo en la ciudad. Comenzaron en Madrid, a la espera de que nevara en la zona soriana, pero toparon con uno de los inviernos más escasos en precipitaciones en forma de nieve. Al final, tuvieron que recurrir a trucos para simular la nieve, como toneladas de polvo de mármol y plásticos extendidos en la lejanía simulando la nieve.
«Entonces éramos chavales, y acudimos a la vía del tren entre Navaleno y San Leonardo, a ver si veíamos a los actores», dice un vecino de Navaleno que, atraído por la curiosidad, tuvo varios días de ajetreo en lo que entonces era la noticia de la zona: poder ver de cerca a Geraldine Chaplin y Omar Sharif, un egipcio ambientado como ruso.
Las tareas de rodaje se alargaron hasta junio, y tiempo después los actores contaban cómo sufrieron en pleno verano con abrigos que daban calor hasta sudar «la gota gorda». En Soria se recuerda una nube de humo que debían de provocar algunos de los vecinos contratados para la producción, lo que ambientaba aún más las escenas ferroviarias. A la complicada tarea de buscar exteriores adecuados se unió que escenas de nieve salieron mal y hubo que trasladarse a Finlandia para repetirlas. De ahí la decepción de algunos de los que después vieron el estreno de Doctor Zhivago que exclamaban con cierta decepción: «¡Si no sale nada de Soria¡». En Segovia se dejó ver un tren blindado en la zona de El Espinar e imágenes de distintas estaciones segovianas del ferrocarril. La presa que aparece al final de la película es la de Aldeadávila de la Ribera (Salamanca)
La primera película rodada en la zona de pinares de Soria y Burgos fue la de «El Valle de las Espadas», en 1962, una coproducción hispano-americana, dirigida por Javier Setó e interpretada por Espartaco Sartoni y Fernando Rey, entre otros. A través de este filme se intentó adaptar el Romance de Fernán González, y plasmar el nacimiento del reino de Castilla. Un año más tarde se rodó «Cabalgando hacia la muerte», dirigida por Joaquín Romero Marchent, una coproducción italoespañola, continuación de «La leyenda del Zorro». Los exteriores se hicieron en Castroviejo, en el término de Duruelo de la Sierra. La película rodada en esta parte de Castilla y León y que resultó más taquillera fue la de «El Bueno, el Feo y el Malo», de Sergio Leone, con Clint Eastwood.