Nacido en 1929, Patrice Michelin, nieto de André Michelin, el ingeniero que fundó la firma en 1899 con su hermano Edouard y creó las guías de carreteras, había sido un estudiante mediocre al que le costó hacer la carrera de Derecho.
Su romance con Annick Rouche era un secreto a voces en la ciudad de Clermont-Ferrand. Se habían conocido en un baile y ella se quedó prendada: «Era tan dulce, afectuoso y romántico», recuerda ahora esta mujer, que se había quedado ciega a consecuencia de una meningitis que la mantuvo en coma durante seis semanas.
En marzo de 1966, la mujer se quedó embarazada: «Este hijo no era deseado, pero Patrice estaba feliz». La futura madre ignoraba que su poderoso amante se había vuelto a casar nueve meses antes, en junio de 1965, con «una joven de mala vida», según le diría después en una carta.
Era su «primer amor» y le perdonó. Jean-Philippe nació en diciembre de 1966 y la pareja se fue a vivir con el niño al apartamento de Royat, hasta que rompieron, en 1969.
Patrice Michelin se fue a vivir a Suiza con su tercera mujer. Vivió de rentas y de un viñedo, ajeno a la fábrica familiar de neumáticos, como lo habían estado antes su padre y sus tíos, muertos en dramáticas circunstancias.
Patrice Michelin falleció en 2006 sin reconocer a su hijo extramatrimonial pero dejando una carta escrita a su abogado con fecha de enero de 1967: «Si consiguiera el divorcio, creo que me casaría con Annick, a la que di un bebé magnífico».