J. B., MADRID
Alicia Keys, que es Alicia Augello Cook, supo desviar su carrera hacia los ambientes más exigentes; o, mejor dicho, mantener la distancia con su arrollador paso por las listas de éxito. Es hija de madre británica, Teresa Augello, con origen italiano y quizá por ello adoptó la versión más latina de las «alicias» estadounidenses: Alice, Alicia y Alison.
Hizo su carrera sin despreciar nada, ni las ventajas del gran mercado, ni las satisfacciones de tocar en cualquier sitio y revisar las viejas claves del R&B, actualizándolas; y mostrando su sonido tanto en locales de grandes aforos o más pequeños. En realidad lleva respirando ambiente musical desde que era niña, pues ya tocaba el piano en su barrio neoyorquino. Hizo saltar todo tipo de récords con su primer disco, con el que sorprendió al lograr varios Grammy. Tanto alumbramiento escénico tenía la pinta de convertirla en un «producto» pasajero. Nada más lejos. Alicia Keys supo orientar su carrera entre los ambientes citados y seguir respondiendo a sus expectativas en discos posteriores. No sólo, también se ha codeado con algunos de los prebostes del sonido estadounidense, como el «aterciopelado» Isaac Hayes.
También se manejó con soltura al lado de la vertiente más rockera (y en su momento más alternativa) al lado del cincuenta por ciento de «White Stripes»; Jack White, en «Another way to die», una pieza «Bond» que combina los dos mundos, el r&b y el rock sin crear traumas en el oyente. Tanta pureza no evita sin embargo que alcance a un público enorme, el que la sigue siempre; y otro más momentáneo, como ocurrió en su reciente concierto en la capital madrileña, donde la chica de las teclas convocó a media plantilla futbolística del Real Madrid, entre otros sectores del famoseo.