AGENCIAS / CH. N.
Los tradicionales abucheos contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, marcaron el desfile militar celebrado ayer con motivo de la Fiesta Nacional, presidido por los Reyes y que ha servido para rendir homenaje a las misiones en el exterior. Zapatero aguantó como pudo la pitada y restó importancia a la que calificó con un «ya forma parte del rito».
Efectivamente al igual que el carnero de la legión, los más de 4.200 militares, 209 vehículos y 58 aeronaves, ayer también desfilaron por la Castellana de Madrid los coros de «fuera, fuera» y «Zapatero dimisión». Se lo regaló al presidente un sector del público, a su llegada. Volvieron a repetir en el homenaje a los caídos y también al finalizar el desfile. Por otra parte, al desfile asistieron representantes de las más altas instituciones del Estado y por primera vez en la historia hubo presencia institucional del País Vasco, con su consejero de Interior, Rodolfo Ares, que declaró su «orgullo» de «haber representado al Gobierno Vasco y por tanto al conjunto de la sociedad vasca».
De modo distendido y antes de la llegada de los Reyes, Zapatero restó importancia a los abucheos y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, salió en su defensa indignado por la pitada a una celebración de Estado. La otra anécdota del día la protagonizó Mariano Rajoy cuando explicó, entre risas, que le tocó hacer la mili en Valencia y que tras explicar a los mandos que era registrador de la propiedad fue destinado a «la limpieza» de una escalera.