AGENCIAS
Barcelona,
Cataluña administrará castración química a los violadores. El tratamiento farmacológico para inhibir los impulsos sexuales de los delincuentes con alto riesgo de reincidencia podría aplicarse a cuatro presos de cárceles catalanas cada año, según los cálculos de la Consejería de Justicia de Cataluña.
La castración no supondrá ningún beneficio penitenciario para los presos.
El tratamiento siempre será voluntario, ya que es imprescindible la colaboración del preso, que seguirá también un tratamiento psicológico, para que los medicamentos tengan el efecto deseado y para que el interno no consuma medicamentos con propiedades contrarias.
El tratamiento sólo se aplicará a los delincuentes sexuales más peligrosos y con mayor riesgo de reincidencia, como los pedófilos, los sádicos sexuales, los agresores sexuales en serie y los que sufren trastornos sádicos de la personalidad.
Si se les considera dentro de estos parámetros y ellos muestran predisposición, se decidirá su participación tres años antes de cumplir las tres cuartas partes de la pena. Entonces empezarán el programa de tratamiento de delincuentes sexuales, el Sexual Agressor Control (SAC).
Experiencias en Bélgica, Suiza, Suecia e Inglaterra
Son unos 40 los presos por delitos sexuales graves encarcelados en Cataluña los candidatos a recibir, de forma voluntaria, un tratamiento farmacológico inhibidor del deseo sexual para evitar su reincidencia, en los próximos diez años en Cataluña.
En principio, el tratamiento empezará a aplicarse en un único centro penitenciario en Cataluña, Brians 1, aunque se espera que en un plazo de dos años cada provincia catalana pueda tener una cárcel especializada.
Estos fármacos han obtenido buenos resultados en países como Bélgica, Suiza, Suecia y Gran Bretaña, pero no pueden garantizar que desaparezca del todo el riesgo de reincidencia de los violadores.
Tras el cumplimiento de la condena, las personas que siguen estos tratamientos los deben continuar en los centros de salud mental de la red sanitaria.