EFE.
Venecia, El público de Venecia acogió con risas y un fuerte aplauso final a «Gordos», la segunda y esperada película del español Daniel Sánchez Arévalo, que se presentó ayer en una sección paralela de la Mostra, «Jornadas de los Autores-Días Venecianos».
El público reaccionó a las bromas y la ironía del filme y al finalizar la proyección ofreció un fuerte aplauso, que dirigió al equipo de la película, presente en la sala.
Con el público girado, formando un círculo en torno al equipo, Sánchez Arévalo, Antonio de la Torre, Roberto Enríquez o Pilar Castro se mostraron encantados con la reacción del pase oficial de la película en la Mostra.
Un filme que cuenta la historia de un grupo de personas con problemas de obesidad que se ponen en manos de un terapeuta especializado en este problema -Roberto Enríquez- en un proceso que les hará enfrentarse con su gordura pero, sobre todo, con los problemas que les han llevado al punto de sus vidas en que se encuentran.
Porque cada uno de los «gordos» de la película tiene una historia detrás, a cada cual más extrema, y cuentan con unas personas en sus vidas que no son precisamente una ayuda frente a los complejos, dudas o problemas que atraviesan. Por ejemplo, Antonio de la Torre es un modelo homosexual deprimido porque la gordura le impide seguir con su carrera, a la vez que mantiene una compleja relación con la mujer de su socio, a la que da vida Pilar Castro. Otra pareja de la película es la formada por Raúl Arévalo y la debutante Leticia Herrero, unos novios de extrema religiosidad a los que sus propios tabúes les impiden consumar su relación.
Teté Delgado y Fernando Albizu son un matrimonio de gordos aparentemente felices y María Morales trata de escapar de la felicidad perfecta.
Ni siquiera el terapeuta se libra de enfrentarse a sus demonios internos, personalizados en el hecho de que su mujer -Verónica Sánchez- engorde necesariamente en el proceso de su embarazo.
Pero según explicó el propio director, Sánchez Arévalo, en una entrevista con Efe, «Gordos», no es, a pesar de su título, una historia sobre gordos, sino sobre conflictos y problemas cuya consecuencia es la obesidad.
Su ópera prima, «Azuloscurocasinegro», fue una película «muy comedida» porque «tenía la extrema necesidad de tenerlo todo muy controlado». «Tenía miedo de fracasar en mi primer largo, por lo que todo estaba muy preparado, planificado y estudiadísimo», explica el director.
«Gordos es radicalmente opuesta. Reinaba la incertidumbre en todos los sentidos» y, especialmente, en el hecho de que los actores tuvieran que engordar o adelgazar, lo que hacía que «la película estuviera en manos de la madre naturaleza». Además, el realizador tenía la necesidad de hacer «una película más arriesgada, una historia mucho más extrema, con personajes más extremos, en la que el humor fuera más humor y el drama más drama.
Sánchez Arévalo asegura rotundo que la película no es un canto a la delgadez
El director afirma que la película «No es un canto a la delgadez. Estoy harto de los estándares de belleza que nos intentan imponer».
Y para contar esta historia contó con actores ya consagrados y con dos debutantes —Leticia Herrero y Marta Martín—, que son la verdadera sorpresa, en su opinión, y que recibieron un gran apoyo de sus compañeros. Entre ellos, Antonio de la Torre, que explica el reto que supuso para él que su personaje en este filme se construyera desde la gordura, algo que le cambió totalmente la perspectiva no sólo de su interpretación.
«Tenía la fantasía de que no iba a cambiar aunque engordara y me cambió mucho. El centro de gravedad, por ejemplo, que me hizo andar hacia atrás, como las embarazadas», explica De la Torre mientras imita la forma de andar que muestra en el filme, con 33 kilos de más. Pero la transformación física, si bien le ayudó a componer el personaje, no fue lo más duro.
«Es un personaje muy extremo, que construí muy desde la soledad y desde el complejo», explica el actor.