EFE.
París, Un testigo anónimo citado por «LCI» contó haber visto poco después de las 13.00 (11.00 GMT) a un hombre que iba corriendo junto a unos guardaespaldas en uno de los paseos del parque que circunda La Lanterne, y que se desplomó. Ese testigo indicó que poco después acudió la esposa del jefe del Estado, Carla Bruni, y un helicóptero en el que se supone que Sarkozy fue evacuado.
El Elíseo, en un escueto comunicado, se había limitado a indicar que el presidente sufrió un malestar cuando hacía deporte, que su médico le atendió inmediatamente y que estaba siendo sometido a exámenes complementarios, sin dar indicaciones sobre el tipo de problema que tenía, ni sobre la gravedad.
La presidencia francesa tampoco ha aclarado si el jefe del Estado estaba ingresado en un centro sanitario, y ha remitido a nuevas informaciones más adelante.
No obstante, el recinto del hospital Val de Grâce fue protegido con un dispositivo de vallas y varias decenas de agentes de las fuerzas del orden público para evitar que se acercaran periodistas y curiosos.
El conocido como «síncope vagal» suele suponer una pérdida de conocimiento por un exceso de actividad del nervio vago o neumo-gástrico, un incidente que suele ser banal y puede deberse a múltiples causas, entre ellas una hipoglucemia, un importante esfuerzo en ayunas, calor intenso, una emoción fuerte, estrés o un dolor violento.
En el último boletín del estado de salud de Sarkozy, publicado por la presidencia francesa el pasado día 3, se decía que los resultados de los exámenes cardiovasculares y sanguíneos que se le habían hecho eran normales.
La hospitalización del presidente francés, Nicolas Sarkozy, es la segunda del jefe del Estado galo desde que llegó al Elíseo en mayo de 2007, aunque es la primera vez que su ingreso se hace público.
El primer político en interesarse por su salud fue el alcalde de Paris, Bertrand Delanoe, que deseó a Sarkozy un «rápido restablecimiento». «Espero que todo vaya bien y rápido», declaró el alcalde al diario «Le Figaro» durante la llegada del pelotón del Tour de Francia a los Campos Elíseos.
Precisamente a principios de este mes, el Elíseo había publicado los datos de un chequeo de salud rutinario a Sarkozy, que revelaba resultados normales en sus exámenes sanguíneos y cardiovasculares.
Con anterioridad, Sarkozy fue hospitalizado en el mayor de los secretos el 21 de octubre de 2007 para ser sometido a una pequeña intervención en la garganta, también en el hospital militar Val de Grâce de París, el centro en el que son tratados tanto los presidentes de la República francesa como los mandatarios extranjeros. El problema de garganta de Sarkozy, ocurrido pocos días después del anuncio de su divorcio con su anterior esposa, Cécilia Ciganer-Albeniz, salió a la luz en enero de 2008 precisamente en un libro sobre Cécilia escrito por dos periodistas y titulado «Célicia, la cara oculta de la ex primera dama».
No obstante, el propio Sarkozy se había comprometido durante la campaña electoral a publicar regularmente partes médicos sobre su estado de salud. «Si soy elegido, me comprometo a publicar un parte médico desde mi toma de posesión al menos dos veces por año y más si mi estado de salud lo justificara», llegó a decir en mayo de 2007.
Hasta ahora se han publicado dos partes médicos, uno en mayo de 2008 y el último el 3 de julio pasado, en el que el Elíseo anunciaba que los exámenes cardiovasculares y sanguíneos practicados a Nicolas Sarkozy eran «normales».
La salud de los presidentes franceses ha sido siempre un tema delicado, sobre todo después de que se ocultara el cáncer que padecía François Miterrand durante los 14 años de mandato del líder socialista, según recuerda «Le Figaro».
En el caso del antecesor de Sarkozy, Jacques Chirac, sufrió un problema vascular cerebral en septiembre de 2005 a la edad de 72 años y permaneció ingresado en el Val de Grâce durante una semana, pero al entonces primer ministro, Dominique de Villepin, sólo se le informó un día después. Antes, en 2003 el entorno del ex presidente tuvo que desmentir los persistentes rumores sobre los problemas auditivos del jefe del Estado. El ex presidente Chirac había prometido en 1995 dar toda la información significativa sobre su estado de salud pero había rechazado publicar partes periódicos amparándose en el respeto a su vida privada.