CH. N.
Oviedo
Camilla Ferranti es una actriz italiana de treinta años, muy popular por su papel de enfermera en el serial televisivo "Incantesimo", con posados en lencería muy celebrados para el calendario de Bruno Oliviero. A Eleonora Gaggioli, de 29, también le dio fama la pequeña pantalla, en el drama "Elisa di Rivombrosa", y no es difícil encontrarla en Internet tirada encima de un sillón Luis XV en ropa interior y tacones. Angela Sozio, conocida en toda Italia como "la pelirroja", se hizo muy popular tras su paso por el "Gran Hermano" de allí, y más cuando la fotografiaron, hace dos años, de la mano del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en la lujosa finca que "Il Cavaliere" tiene en Cerdeña. Y en el caso de Barbara Matera, otra cara bonita de la televisión italiana, pesa más su paso por Miss Italia, sus anuncios, sus telenovelas y sus shows de bailarina, que su licenciatura en ciencias. Las cuatro, más otro puñado largo de celebridades y sumadas también políticas italianas de largo recorrido como Laura Ravettio, Annagrazia Calabria o Betrice Lorenzin, asistieron esta semana en Roma a un curso de formación en la sede del partido de Berlusconi, el Pueblo de la Libertad (PDL), dirigido a ofrecer un rápido barniz en políticas europeas. Berlusconi, que acudió por sorpresa al seminario, confirmó que de ahí quiere sacar la lista de sus candidatas a las europeas: «Muchas de vosotras no lo sabéis, pero algunas seréis candidatas. Quiero caras nuevas para renovar la imagen del PDL en Italia y en Europa», declaró allí para sorpresa y espanto de buena parte de la prensa del viejo continente. Las opiniones polémicas de Berlusconi sobre la participación de las mujeres en la política no son un misterio. El año pasado, nada más formarse el segundo gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero, el mandatario italiano lo criticó por ser «demasiado rosa». Parece que ahora ha cambiado de idea.