ANGEL MACÍAS.
Es importante para Zamora que José Blanco sea el nuevo ministro de Fomento. Al menos por una vez, se percibe unanimidad en partidos políticos y agentes sociales. Así que ahí tenemos a "Pepiño", quien no fue capaz de que los tres mil vecinos de su pueblo le dieran la confianza para ser su alcalde, convertido en la gran esperanza para el desarrollo de las infraestructuras del noroeste español. Zamora y los zamoranos, incluidos. Dicen y es verdad, que Zapatero no ha aportado más que el fantasma del Plan del Oeste a esta su tierra. Ni siquiera en León se ha notado el efecto de su mano benefactora. Yo prefiero ministros a presidentes, que éstos han de estar por encima de todo y aquéllos son los que en verdad asignan las pelas y ejecutan las inversiones. Estaba yo en estas de constatar el entusiasmo con el que se le recibe, que no pude por menos que pensar en que si siendo gallego lo vemos así, qué no pasaría si fuera zamorano. ¿Y sabes, amigo lector? Estaríamos mucho menos complacientes. Somos así. Siempre esperamos que la salvación venga de afuera y oye, que sigue sin llegar. Lo que más me ha sorprendido, si es que en política aún queda espacio para la sorpresa, es la reacción de los máximos representantes provinciales de los dos grandes partidos. Ahí sí que no me cuadran ciertas cosas. O sea, que ambos están convencidos de que Blanco por ser de Galicia va a tirar más para su tierra que para otras. Como nosotros estamos de camino nos vamos a beneficiar, dicen unos. Como Blanco conoce bien las necesidades de Zamora, se va a esmerar especialmente en atenderlas, dicen otros. ¡Qué tíos! Acaban de descubrir el atajo hacia la prosperidad. Seguro que ante su recién desvelada clarividencia, los dirigentes populares y socialistas olvidarán sus intereses personales y aun a riesgo de quemarse, empezarán a enfrentarse a quien haga falta en Valladolid y en Madrid para que siempre haya en los altos cargos de partido o institucionales, políticos de Zamora. No me refiero a aquellos a quienes por casualidad "los nacieron" aquí y nunca más volvieron a asomar el pelo. Tampoco a aquellos otros que encontraron vinculación escarbando en sus ancestros. Digo, políticos hechos aquí, residentes aquí y que conozcan lo de aquí.
Sería una novedad que en vez de quedar tuertos por ver al de al lado ciego, promocionáramos a los cercanos aunque nos sean antipáticos. Desde Carlos Pinilla para acá, los zamoranos que ocuparon puestos con capacidad ejecutiva llegaron siempre desde otros sitios, nunca salieron de entre nosotros. ¿Desde dónde? En el PP, Ana Pastor, ministra, desde Pontevedra. Folgado, secretario de Estado, desde Madrid. Vallvé, consejero, Bruselas. Las consejeras Valdeón y Alonso, Salamanca. Los secretarios generales de Consejería, Ferreira y Jesús Julio Carnero, Salamanca y Valladolid respectivamente. En el PSOE, Carlos Romero, desde Madrid. Miguel Alejo, León. Fernando Benito, Burgos. Ahora sí, todos con Pepiño.
www.angel-macias.blogspot.com