V. DÍAZ PEÑAS.
Esta vez han sido ellas las que han llevado las riendas. Así se podría resumir el encuentro que tuvieron ayer "Paca", "Tola" y "Furaco". Las osas fueron las guerreras, e incluso hicieron correr al macho hasta llevarlo a la piscina. Según sus cuidadores, la actitud dominante demostrada por las hembras durante el primer día de lo que será el segundo intento de reproducción de las hermanas, es un buen síntoma. Sin embargo todavía es demasiado pronto para cantar victoria. Habrá que esperar al periodo de celo intenso para ver si las hembras permiten al macho que se acerque para copular.
A las once de la mañana "Furaco" era soltado ayer en el espacio común del cercado de manejo osero que se levanta en Santo Adriano, donde ya estaban las hermanas osas. El macho se fue acercando poco a poco hacia ellas, pero éstas, lejos de amilanarse y echar a correr, se enfrentaron, en tandem, a su galán. Él no demostró demasiada agresividad, y ellas dejaron claro su dominio. "Paca" y "Tola" apenas se movieron. Fue el macho el que iba de un lado para otro intentando, sin éxito, acercarse de vez en cuando a las hermanas, que hacían alejarse a "Furaco" emitiendo gruñidos y castañeando los dientes. Durante una de estas aproximaciones, el oso procedente de Cabárceno se acercó demasiado, y se llevó un buen susto. Las dos osas, de nuevo en tandem, lo hicieron correr hasta la piscina, donde tuvo que refugiarse. Para el cuidador de las osas, Roberto García, estos primeros movimientos que se repitieron durante todo el día, hacen pensar que el romance vaya para adelante. «Después de pasar un año viéndose, parece que las osas han perdido el miedo al macho. Si ahora, todavía sin síntomas de celo, no huyen de "Furaco", cuando el celo sea más intenso podrían permitir un mayor acercamiento», explicó García, quien destacó que los animales están más tranquilos que el año pasado. El periodo de celo se espera para los meses de mayo y junio, no obstante los expertos señalan que suele haber indicios en los meses de abril y julio. Será entonces cuando se pueda saber con mayor exactitud si la relación entre los animales va a más y si finalmente se produce la deseada cúpula que el año pasado no llegó a consumarse. Este año hay más optimismo de cara a la prueba de fertilidad, sin embargo, nadie quiere aventurarse en la predicción del final del romance. Por ahora, lo que está claro, es que ellas son las que mandan.