DAVID ORIHUELA.
Oviedo
Argentina despide a Raúl Ricardo Alfonsín Foulkes, el que fuera el presidente que impulsó la democracia y que llevó al banquillo a las tétricas juntas militares de Videla, Viola y Galtieri. Alfonsín falleció la madrugada del martes a causa de una complicación en el cáncer de pulmón que sufría desde 2007.
Decenas de miles de personas desfilaron desde primera hora de la mañana por el Salón Azul de la Cámara de Senadores, donde se instaló la capilla ardiente del ex presidente de la República (1983-1989). La imagen de las enormes colas recordó por su magnitud a la muerte de otro gran líder político de Argentina, Juan Domingo Perón, fallecido el 1 de julio de 1974. El respetuoso silencio sólo se rompió por el llanto de los bonaerenses y por espontáneas salvas de aplausos. Estaba previsto que la capilla ardiente permaneciese abierta toda la madrugada hasta el funeral que se celebrará hoy. El cuerpo del dirigente de la centenaria Unión Cívica Radical (UCR) será sepultado en un panteón del partido en el cementerio de Recoleta, en la zona norte de la capital argentina.
En España, los ciudadanos argentinos y los españoles que lo deseen podrán firmar en un libro de condolencias en la embajada argentina en Madrid. Así lo hará el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos.
Las declaraciones ensalzando la gran labor histórica de Alfonsín, al llevar al país a la democracia después de siete años de dictadura militar, llegaron de todo el mundo. La actual presidenta de la República, Cristina Fernández, adelantó su viaje de regreso a Argentina desde Londres, donde asiste a la cumbre del G-20. «Su figura está indisolublemente ligada a la recuperación de la democracia, después de la dictadura más sangrienta que hayamos vivido los argentinos». Era la voz de los argentinos pero también la de ciudadanos y líderes de todo el mundo.