BRAULIO LLAMERO.
Hubo una vez un presidente de Castilla y León que todas las mañanas al levantarse, le preguntaba a su espejo demoscópico:
-¿Dime, espejito, quién es líder más guapo, más atractivo y sobre todo con más votos en la mochila de toda esta vasta Comunidad?
Y el espejo, con voz de pelotillero meloso, le respondía:
-Juan Vicente Herrera, sin discusión.
-Buen chico -le decía el presidente, tendiéndole unos caramelos.
Eso sucedió una y otra vez, todos los días y año tras año, durante muchos mandatos. Hasta que un día, inesperadamente, el espejito le dijo:
-Bueno, Juan Vicente, ese nuevo líder de tus rivales, Oscar López, no tiene mala planta y quizá?
-¿Quizá qué?
-Tú sigues teniendo más votos, por el momento. Por lo de más guapo y atractivo, como comprenderás?
Aquel presidente de Castilla y León, olfateando el peligro, convocó de inmediato a su círculo de confianza o gabinete de crisis.
-Hay que destrozar a las primeras de cambio al nuevo líder del PSOE.
-Pero si parece muy majo e inofensivo. ¿No ves que es una criatura de Blanco y Zapatero? Se lo han dado todo hecho, es un líder de invernadero, de laboratorio; seguro que en cuanto salga al exterior y le dé el aire, se desvanece si más.
Herrera miró por encima de las gafas a su vicepresidente Villanueva, que había dicho lo anterior.
-El exceso de confianza es el origen de muchas derrotas, Tomás. Prefiero no arriesgar. Haremos como con Villalba y le arreamos en cuanto asome la nariz al exterior, para que no salga por ahí y me alborote la masa de votantes.
-Bueno, bueno, como quieras. Tú mandas.
A decir verdad, el nuevo líder de los socialistas opositores de Castilla y León ni siquiera lo era aún en realidad, puesto que sólo había sido presentado como candidato y no se había celebrado el Congreso que había de elegirlo. Pero ello no obstaculizó una sucesión de críticas desaforadas contra él. Tras las cuales, tras la primera oleada, Juan Vicente Herrera volvió a interrogar a su espejo demoscópico:
-Dime, espejito. ¿Quién es ahora el líder más guapo, más atractivo y con más votos potenciales de Castilla y León?
-Si te digo la verdad, Juan Vicente, ese tal Oscar López no para de subir. Era un desconocido, pero le habéis arreado tanta "brea" antes siquiera de ser elegido, que cada vez lo conoce más gente y como los que reciben las tortas suelen caer mejor que quienes las dan?
-¡Maldita sea! ¿Y tú qué sugieres?
-Yo sólo soy un espejo, Juan Vicente, hombre. Pregunta a alguno de tus cien mil empleados.
El presidente de Castilla y León volvió a reunir a su gabinete de crisis.
-La estrategia de dar caña al nuevo líder del PSOE en cuanto asomase la nariz al exterior no ha funcionado. Necesito nuevas ideas.
La consejera de Agricultura carraspeó:
-Si me lo dejas a mí, presidente?
-¡No, no! ¡Violencia, no, por favor!
-¿Quién habla de violencia? -se asombró Silvia Clemente-. Te iba a proponer que llevemos a Oscar López al silo gigante donde tengo escondidos los topillos que hubo que retirar de los campos para que se calmaran las organizaciones agrarias.
-¿No fueron envenenados?
-No, no. Qué crueldad. Los cazamos uno a uno y los tenemos escondidos, hasta que todos se olviden de ellos y los podamos soltar de nuevo, a los pobrecillos. Pues bien, si quieres llevamos allí con algún ardid al del PSOE y lo dejamos encerrado unas horas con los topillos. Seguro que se lleva tal susto que no vuelve a querer pisar esta Comunidad.
-¡Jolines, Silvia! ¿Y eso no es utilizar la violencia? A ver, más ideas.
Mañueco alzó la mano:
-Por mi tierra dicen que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. ¿Y si hacemos un vacío a Oscar López, no replicando jamás a lo que pueda hacer o decir?
Herrera sonrió:
-Eso puede funcionar. Y seguro que le desconcertará. Así que, en cuanto sea elegido, pasamos a esa segunda fase, a ver.
Por si acaso, además, Herrera mandó llevar al taller a su espejito demoscópico:
-O me funciona como antes o me compro uno nuevo -explicó.
Y por esta vez, no cuento más.
Todo
Llegaron las municipales y Ana Sánchez dijo: "¡Me lo pido!". Y la hicieron concejala, para no liar. Llegaron las autonómicas, al mismo tiempo, y Ana Sánchez dijo: "¡Me lo pido!". Y la hicieron procuradora en las Cortes, para no liar. Llegaron las legislativas y Ana Sánchez dio un salto: "¡Me lo pido!". Y le dieron uno de los dos golosos puestos en disputa, el de senadora, para que los irreductibles "demetristas" no volvieran a liarla y mostrasen un PSOE dividido en dos. Va a llegar el Congreso provincial y Ana Sánchez ha dicho: "¡Me lo pido!". Y se lo van a dar, porque tampoco Oscar López, el nuevo líder regional, quiere líos: será la secretaria general del partido en Zamora. (La decisión se tomó el jueves, en un encuentro entre López, Sánchez y Fuentes). Pobre PSOE: quién te ha visto y quién te ve.
Nada
El Centro Logístico de Zamora es el único de la región que sigue sin construirse. Quizá sea lo mejor, porque hay mucha gente que no lo quiere: está planeado sobre fértiles tierras de regadío y nada más anunciarse se creó una imponente plataforma opositora. Lo mismo puede decirse de los aparcamientos subterráneos: siempre hay quien los rechaza, con sobradas razones personales. Y de los campos de golf. Y de las centrales de ciclo combinado. Y de las plantas de residuos (da igual que sean hospitalarios, industriales o domésticos). Y de la ubicación de los puentes, siempre tan discutible. Y de los cementerios nucleares? Como dicen algunos, Zamora no puede conformarse con cualquier cosa. Y ahí nos tienes, tan inconformistas como activos; sentados con orgullo sobre la nada. ¿No se nos está yendo la mano?
www.llamero.net