Dos años de estancia en Toro tras el destierro ordenado por Felipe IV

12.10.2016 | 01:22

El 12 de junio de 1643 salió el conde-duque de Olivares de Loeches, camino de Toro, a cumplir con su nuevo destierro. Eligió la ciudad por su clima fresco y porque que su hermana, la marquesa de Alcañices, que acaba de enviudar, le ofreció vivir en el palacio de los Marqueses de Alcañices. El conde-duque de Olivares consiguió en Toro crear su pequeña corte y dedicaba buena parte de su tiempo a recorrer las iglesias de la ciudad. El 15 de julio de 1645 se sintió indispuesto mientras paseaba por el campo y tuvo que ser trasladado de nuevo a palacio. Durante la última semana de su vida se le oyó divagar confusamente y doctores de Toro y el prestigioso médico de Valladolid Cipriano de Maroja, no pudieron hacer nada para que la fiebre remitiera y acabara el delirio. El conde-duque de Olivares murió entre las nueve y las diez de la mañana en Toro el sábado 22 de julio de 1645.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

GUÍA DE VINOS DE ZAMORA

Descubre los mejores productos enológicos de la provincia

Foto

Consulta tus temas de interés

Temas

Ahora podrás consultar todas las noticias de tu equipo, de tus personajes favoritos, de las series de moda... de un vistazo a través de los tags

Enlaces recomendados: Premios Cine