Limosnas en nombre del Padre

Centenares de personas asisten a la bendición de los conqueros, uno de los momentos más singulares y emotivos de la Pasión protagonizado por la Cofradía del Nazareno

26.03.2016 | 13:04
Momento del juramento de los conqueros, acto organizado por la cofradía de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla.

La bendición de los conqueros es uno de los actos más conmovedores de la Semana Santa en Toro. Prueba de ello fue la concentración de centenares de personas que se acercaron durante la mañana del Jueves Santo a la iglesia de Santa María de Roncesvalles y Santa Catalina para presenciar uno de los momentos más singulares de la pasión toresana que realiza la cofradía de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla.

El acto se celebró en el atrio del templo toresano que se convirtió un año más en el lugar de celebración de una bendición que se realizó ante la imagen de Nuestro Padre Jesús. Un ritual donde como cada Semana Santa cuatro hermanos de la cofradía asumen la tarea de pedir limosna por las calles de la ciudad.

Esta celebración estuvo marcada por la solemnidad y el riguroso silenció que únicamente fue quebrado por el sonido de una trompeta contestado por el lastimero desde el interior del templo. Un llamamiento que marcó el inicio, a las 12 horas, de una bendición de los conqueros que comenzó con oraciones que fueron finalizadas con un Padrenuestro en recuerdo de todos los hermanos de la cofradía fallecidos.

Las plegarias dieron paso al acto donde los cuatro hermanos atendieron las indicaciones de los abades en ejerció. La petición continuó con la intervención de otro de los abades en ejercicio quien recordó la frase "nada hay oculto que deba ser descubierto, ni nada descubierto que no deba ser conocido" antes de presentar a los conqueros ante los asistentes para posteriormente celebrar el juramento del silencio.

Tras el mismo los cuatro conqueros procedieron a arrodillarse y ayudados por los escribanos se cubrieron el rostro. Estos últimos hicieron entrega a estos hermanos de las insignias, que sirven para golpear el suelo a la hora de pedir las dádivas, y las concas, cuencos de madera utilizados antiguamente para probar el vino y que utilizan estos cofrades para solicitar limosnas, con las que realizarán dicha labor.

De esta forma y tras recibir estos utensilios, los hermanos iniciaron su compromiso de solicitar donativos por las calles de la localidad en nombre de Nuestro Padre Jesús.

La bendición de los conqueros que es uno de los momentos más llamativos de la pasión toresana cuyos protagonistas también son conocidos como "cagalentejas". Un sobrenombre popular que deriva de la invitación a comer que realizaba antiguamente el abad de la cofradía a los cuatro hermanos en cuyo menú siempre se servía lentejas.

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