La falta de mantenimiento provoca goteras y deterioro de las maderas en la Casa de Cultura

La Fundación González Allende cedió por 50 años al Ministerio de Cultura el palacio pero es el Ayuntamiento quien sufraga los gastos

16.01.2016 | 10:12
Tomás del Bien y Ruth Martín toman nota de las principales deficiencias que presenta el palacio que alberga el servicio de Casa de Cultura. Foto

Cubiertas deterioradas y sin aislamiento, goteras, maderas podridas o una obsoleta instalación eléctrica. Estas son algunas de las deficiencias que presenta el palacio de los Marqueses de Castrillo que, desde 1983, alberga el servicio de Casa Municipal de Cultura, en el que no se realizan labores de mantenimiento desde hace años, con el consiguiente deterioro de un inmueble emblemático del patrimonio toresano. El alcalde y la concejala de Obras, Tomás del Bien y Ruth Martín, respectivamente, han realizado una visita a la Casa de Cultura, en cuyo interior las goteras han obligado a sus responsables a instalar cubos para recoger las aguas pluviales que se filtran por la cubierta. En un recorrido por las diferentes salas, las autoridades locales han podido constatar también otras deficiencias que presenta el edificio, diagnóstico que trasladarán a la consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León, con cuyos responsables, han solicitado mantener una reunión.

Durante el encuentro, el equipo de Gobierno también planteará a la Administración regional, una serie de "situaciones irregulares" sobre las que la Fundación González Allende, propietaria del palacio, reclama una respuesta desde el año 1995 y referentes a los derechos y deberes de "cada una de las partes implicadas en la Casa de Cultura". El presidente de la Fundación toresana, José Navarro Talegón, recordó ayer que, hace dos décadas, el patronato decidió solicitar por escrito, tanto a la Junta como al Ayuntamiento, una explicación sobre las "anomalías" detectadas tras iniciar un proceso de revisión de las propiedades de la entidad, entre las que se encuentra el palacio que alberga la Casa de Cultura y que fue adquirido por la Fundación en 1913 a Emilia Crooke y Larios, marquesa viuda de Castrillo. Esta revisión sirvió para verificar que el antiguo palacio, edificado en la segunda mitad del siglo XVI, resultó segregado del resto de la finca matriz en escritura otorgada en 1979. En la misma fecha, el notario autorizó otra escritura "de afectación real a determinado destino", otorgada por la Fundación y por Pío Cabanillas, en calidad de Ministro de Cultura en aquella época, y en virtud de la cual el patronato de la entidad toresana afectó por 50 años el uso del edificio segregado de la finca, a los servicios propios de la Casa de Cultura. El Ministerio aceptó la afectación y se comprometió a costear todos los gastos de restauración y adecuación del inmueble, de equipamiento, de personal o de conservación y mantenimiento. Desde entonces y hasta la fecha, el patronato de la Fundación, como matizó Navarro Talegón, no ha tomado decisión alguna que modifique la situación jurídica del antiguo palacio, ni ha recibido del Ministerio de Cultura o de la Junta, a la que fueron transferidas las competencias, "comunicación alguna sobre cambios o alteraciones" en los documentos citados. En este punto, resaltó que "es notorio que ni el Ministerio ni la Junta han cumplido con las obligaciones asumidas por Pío Cabanillas" y que recayeron en el Ayuntamiento desde el primer día en que comenzó a funcionar la Casa de Cultura.

Por otra parte, Navarro Talegón hizo alusión a un concierto suscrito en 1985 por el consejero de Educación y el alcalde de Toro de la época, en virtud del cual la Administración regional "se olvidaba" de todas las obligaciones contraídas por el Ministerio de Cultura respecto a dotaciones de la Casa de Cultura, retribuciones del personal, gastos de mantenimiento y conservación. Por su parte, el Ayuntamiento se vio obligado a consignar anualmente en sus presupuestos las cantidades precisas para hacer frente a los gastos que, según la escritura de afectación, tendría que abonar el Ministerio. Desde 1995 la Fundación toresana espera una respuesta sobre posibles acuerdos que modificaran o alteraran la escritura pública de afectación del palacio para Casa de Cultura. En este punto, Navarro Talegón subrayó que la entidad que preside "no ha firmado ningún documento sobre la subrogación para que el Ayuntamiento se hiciera cargo del edificio" y, como matizó, "una subrogación queda invalidada si afecta a terceros, en este caso la Fundación".

La falta de una respuesta a las reclamaciones planteadas por la Fundación ha motivado que, desde que se abriera la Casa de Cultura, el Ayuntamiento haya tenido que asumir los gastos de su mantenimiento y, ahora, ante los problemas de goteras, tendrá que realizar una intervención en la cubierta para eliminar las filtraciones. La única actuación subvencionada por la Junta data de hace 15 años cuando se procedió a una limpieza integral de las cubiertas y a pintar un techo policromado del siglo XV que cobija la biblioteca. El resto de mejoras realizadas en el palacio han sido sufragadas por la Fundación, tras valorar la importancia de este servicio para la ciudad y la escasez de fondos municipales. Así, la entidad renovó la instalación eléctrica de la sala de exposiciones, además de sanear el edificio con cámaras bufas y el patio central. En los años 2010, 2012 y 2014, trabajadores de la Casa de Cultura remitieron al Ayuntamiento distintas memorias en las que detallaban las principales deficiencias del edificio por su falta de mantenimiento, reclamaciones que no fueron atendidas por el anterior equipo de Gobierno.

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