Poco antes de que comenzara el concierto, el historiador local José Navarro Talegón ofreció una conferencia en el teatro Latorre sobre «La plaza de toros: aspectos históricos y significación arquitectónica», enmarcada dentro de los actos culturales programados por el Ayuntamiento como eventos previos a la inauguración del coso toresano. A lo largo de su disertación, Navarro Talegón realizó una valoración de la plaza, pero atendiendo a su inclusión en un contexto compartido con algunas otras plazas españolas. Así, lejos de entrar en la discusión sobre si se trata de la plaza más antigua de España, lo que afirmó es que el coso toresano posee «un gran interés», al mismo tiempo que señaló que «es muy singular, muy valiosa y tiene rasgos propios», aunque también cuenta con precedentes.
Según los datos manejados por el historiador, la plaza de toros más antigua del país es la de la localidad salmantina Miranda del Castañar. Se refirió después a un segundo paso en el tipo de construcción, que es el correspondiente a las plazas ochavadas, siempre rodeadas de viviendas, como la de Almadén, primera de este tipo, o la de Tarazona, plaza que, al igual que sucede con la toresana, está vinculada al Hospital General, organismo que en Toro promovió la construcción del coso. Finalmente, con el paso del tiempo, los alberos fueron adquiriendo forma circular, y de esta tipología destacó la de Béjar, la de Madrid y la de Ronda, a las que siguió, cronológicamente, la edificación de la plaza de Toro, cuyo autor fue el alarife local Agustín Díez Tejeda.
La plaza de toros, al igual que el teatro Latorre y el salón de bailes, fue promovida por el Hospital General de Nuestra Señora de las Angustias, para obtener recursos que sustentaran los actos de beneficencia de esta sociedad filantrópica. El coso fue planteado en un corral de labranza, que constituía la parte posterior del solar que había ocupado el antiguo Palacio de los Bazán, objeto de una reparación en la época en la que perteneció a la marquesa de Peñalba, a principios del siglo XVIII. Tiempo después, diverso material de cantería y madera sobrante de esta obra fue reutilizado para la construcción de la plaza de toros. Además, al solar inicial se añadieron otros espacios que fueron adquiridos a particulares. Finalmente, tras la cesión de los terrenos y del planteamiento inicial del proyecto, que se ideó «con criterios estrictamente funcionales», su construcción se inició en marzo de 1828, y ya el 28 de agosto de ese mismo año pudo inaugurarse la plaza, para lo que se organizaron cuatro corridas.