En las viñas de la D. O.
M. B.
Las tormentas registradas en la Denominación de Origen durante el pasado fin de semana han provocado que se hayan detectado diversos focos de mildiu y oídio en el viñedo de la zona, según ha confirmado el Consejo Regulador. De momento, afirman, «no son preocupantes», pero recomiendan estar «alertas» debido al anuncio de nuevas lluvias tormentosas para mañana y, sobre todo, recuerdan que es necesario repetir los tratamientos ya que los productos se lavan con las lluvias y pierden la efectividad.
Según explicaba ayer el veedor del órgano vinícola, Carlos Gallego, «después de las lluvias caídas el pasado fin de semana, con ambientes tormentosos que registraban entre el 80 y el 90% de humedad, así como de los dos o tres días en que el cielo ha permanecido cubierto o semicubierto» , las tres estaciones de aviso que operan en la zona han alertado del ataque del mildiu en la Denominación de Origen, aunque también se han detectado distintos focos de oídio». El primer, apuntaba Gallego, «necesita una gota de agua para desarrollarse, porque es endoparásito y vive dentro de la planta, mientras que el segundo es ectoparásito, es decir, que vive fuera de la planta, pero al desarrollarse una abundante vegetación como consecuencia de las lluvias, se han comenzado a ver focos de los dos hongos». El técnico del Consejo recordaba que hace un mes, coincidiendo con la festividad del Cristo de las Batallas de Toro, comenzaron a verse algunos brotes, aunque la considerable bajada de temperaturas nocturnas y la ausencia de lluvias ralentizó su evolución.
Los tres últimos días de altísimas temperaturas que se están registrando favorecen que estas enfermedades no se desarrollen, ya que, «cuando superan los 30 grados y no hay humedad porque son días abiertos, prácticamente las paraliza», aunque, como advierte Gallego, «si que hay que estar alerta porque sí que hemos encontrado distintos focos, que no son alarmantes, pero que son caldos de cultivo que si se repitiesen las lluvias sería cuando serían preocupantes». Si las temperaturas alcanzan los 25 o los 28 grados, apostilla, y hay humedad, «las dos enfermedades comenzarían a desarrollarse con virulencia».
Las recomendaciones, dice el veedor del Consejo, «son siempre las mismas, es decir, siempre intentamos que se apliquen más remedios preventivos que curativos», y en este sentido recuerda que el oídio se previene con el azufre en polvo y el mildiu con el sulfato de cobre. Pero sobre todo, subraya, « hay que tener en cuenta para quien haya aplicado ya tratamientos con estos productos justamente antes del fin de semana, que cuando cae la tormenta los productos se lavan y dejan de ser efectivos y, por lo tanto, tendrían que repetir los dos tratamientos». Al respecto Gallego apunta que las bodegas o viticultores que tienen cultivos ecológicos, «que son los que normalmente hacen tratamientos que no son sistémicos, son los que más a rajatabla llevan el calendario de aplicación, cada vez que llueve hay que tratar, pero son tratamientos preventivos».