M. BARRIO
Tal y como se preveía, finalmente ayer no hubo fumata blanca y no fue elegido el presidente del Consejo Regulador de la D.O. del Vino de Toro, aunque en esta ocasión no ha sido por desencuentros en el seno del órgano vinícola, sino porque los nuevos vocales así lo han acordado a fin de no actuar con «precipitación», ya que fue al mediodía del pasado viernes cuando la Junta de Castilla y León comunicó al Consejo que debían convocar pleno para el día de ayer. Lo que so hicieron los doce vocales nuevos fue tomar posesión de su cargo en presencia del funcionario representante de la Consejería, que a partir de ahora y hasta que sea elegido el próximo presidente, ostentará la representatividad en los plenos.
A la espera de esa designación, con el acto de ayer se ponía fin a cuatro años de litigios y de una larga espera para constituir el nuevo órgano vinícola desde que fueran celebradas las elecciones el 26 de noviembre de 2006. El nuevo Consejo tendrá ahora que retomar los temas que están pendientes de resolver desde entonces, como es la adaptación del nuevo reglamento, algo fundamental para el desarrollo de la Denominación de Origen. También se acordó ayer designar como portavoces en este tiempo de impás al anterior presidente, Amancio Moyano, que ahora pasa a ser vocal en representación de las cooperativas, y a Eduardo Casas, de Bodegas Francisco Casas, representante del estrato número tres del sector elaborador.
Antes de la toma de posesión presentaron su cese los anteriores vocales, cuatro de los cuales repiten en este mandato. Un acto que se prolongó por espacio de pocos minutos, al contrario de la reunión celebrada por el nuevo Consejo, que duró casi tres horas.