M. C.
La ciudad acaba de acoger un año más la fiesta de los quintos, en la que participaron alrededor de 65 jóvenes. A las nueve de la mañana comenzaron la jornada con una misa en la iglesia de Santa María de Arbas, que fue oficiada por el párroco local Roberto Castaño, «que fue nuestro profesor de religión», apuntó Beatriz Alonso, y que transmitió a los jóvenes que «debemos portarnos bien». Tras la celebración religiosa, los quintos se separaron en dos grupos, y así, los chicos se dedicaron a cantar por las casas de los quintos, recorriéndolas todas, y recibiendo en cada una comida y bebida, mientras las chicas recorrieron las calles de Toro repartiendo lacitos, y sacando dinero con este reparto. Alonso aclaró que este dinero, que «antes se usaba para la mili», ahora lo van a emplear en hacer una cena «todos juntos». Además, indicó que la copla fue compuesta por David Rivas, quien se encargó de la música, y por Amador Carral, quien creó la letra.
Sobre las 14.30 horas todos se volvieron a reunir en la Plaza Mayor, para después subir al Salón de Plenos del Ayuntamiento, donde fueron recibidos por el alcalde de la ciudad y por algunos de los concejales que componen el Equipo de Gobierno. Allí, el regidor municipal, Jesús Sedano, se dirigió a los quintos para saludarles y desearles, «ya no una buena mili», sino el que «alcancen un grado más de madurez». Y es que Sedano explicó que recibir a los quintos en el Ayuntamiento es una tradición toresana, tras una petición expresa de los jóvenes para ser recibidos por el alcalde, así como para poder pegar los pasquines, que «son algo tradicional en Toro». Tras la recepción por el alcalde, además, siempre se les invita a un dulce, acompañado de un vino, matizó Sedano.
A la salida del Consistorio, las chicas disfrutaron de una comida en el Hotel Juan II, donde los chicos fueron a cantarles la copla. Pero la fiesta de las chicas no terminó aquí, puesto que tras la comida, y mientras «los chicos siguen de casa en casa», ellas acudieron a un espectáculo de «boys» en el Metro. Para finalizar el día festivo, y después de cenar y arreglarse, se reunieron todos de nuevo el la Discoteca Q, lugar en el que se eligió a Miss y Mister Quinto, «a los más guapos, los más agradables... les damos premios», precisó Alonso.
En general, todas las quintas reconocieron que se lo estaban pasando «estupendamente», sobre todo porque tenían «muchas ganas de que llegara este día». Para Lorena García lo mejor fue el «buen ambiente» que reinó durante toda la jornada, puesto que «vamos todos juntos, sin importar si te llevas mejor o peor». Sara del Valle, por su parte, aseguró que se encontraba «muy emocionada», ya que esta fiesta «sólo se hace una vez en la vida y hay que disfrutarla». Otra de las chicas, Estíbaliz Bengoechea, afirmó que este día «significa dejar atrás la infancia y ser ya adulta», y además, celebrándolo «con todos tus amigos y todos los de tu quinta». Y entre todas las toresanas, también se encontraba una quinta de A Coruña, Carmen Santos, quien decidió celebrar esta fiesta en Toro «porque mis abuelos viven aquí». Pese a que en un principio «no sabía bien cómo sería», se mostró «encantada» con la celebración que tuvo la oportunidad de compartir con sus amigas. Según su opinión, esta fiesta también constituye una especie de reconocimiento social de su mayoría de edad.
En cuanto a los quintos, también todos aseguraron que se trataba de un día «muy importante y muy especial», que vivieron «con mucha alegría y mucha emoción». Así, David Ortiz consideraba que «significa nuestro paso de jóvenes a adultos». Por otra parte, Jairo López resaltó con humor que «hoy es el único día que hemos madrugado todos a la vez». Y Alberto Bragado destacó que «la hospitalidad en todas las casas ha sido increíble».