M. B.
Los vecinos de las calles Malvasía y Guinda Garrafal se ha quejado públicamente de que sus continuas peticiones para que se pavimente e ilumine adecuadamente la zona vengan cayendo en saco roto desde hace años, concretamente desde que a primeros de la década de 2000 fuesen erigidos los edificios que hay en la zona, entre los cuales se encuentran las viviendas sociales.
El área urbanística se encuentra situada a las afueras del casco urbano en la confluencia de la travesía de la N-122 con la carretera de Pozoantiguo o Avenida Vicente Fernández Manso, como fue denominada hace años, y está integrada por media docena de bloques de viviendas. Los habitantes de los dos edificios ubicados junto a la travesía. que no forman parte del conjunto de viviendas protegidas, denuncian que el mal estado en que se encuentra la calle que da acceso a los garajes (el primer desvío a la derecha desde la carretera de Pozoantiguo) les obliga a tener que «subir hasta la rotonda» de la calle Corredera para poder acceder a los mismos desde la travesía.
El camino se encuentra sin asfaltar y proliferan los baches, hasta el punto de que los bajos de los vehículos llegan a rozar el firme. Así mismo, carece de iluminación pública, lo que ha provocado no pocos problemas. «Hace pocos días casi atropello a una señora, porque no se veía nada», ha relatado uno de los afectados. Estos solicitaron recientemente al alcalde de la ciudad, Jesús Sedano, que se «aprovechase» la circunstancia de que se está remodelando una calle cercana, Capuchinos, para acometer el arreglo de esta vía, tras lo cual los baches «fueron rellenados con gravilla», según explican, pero la medida no ha surtido efecto, puesto que el relleno ha desaparecido en poco tiempo.
Las quejas no solo afectan, sin embargo, a este camino de acceso. Los vecinos también denuncian deficiencias en el resto de la zona, donde en ocho años «solo se ha asfaltado una calle», la que discurre paralela entre los dos edificios mencionados y los de las viviendas sociales, así como un «pequeño tramo» situado delante de estas últimas. El resto, aseguran, está en «pésimas condiciones», las cuales se agravan, como ahora, en época de lluvias, a lo que se suma el mal aspecto que ofrece estéticamente. Así las cosas, consideran que el Ayuntamiento «arregla las calles del centro, pero se olvida de las del extrarradio», cuyos vecinos, subrayan, también tienen «derechos».