M. B.
El Centro de Selección y Mejora Genética, situado en la finca de la Granja Florencia y gestionado por Ovigen, está desarrollando un proyecto para la creación de un banco de germoplasma de una raza autóctona ovina en peligro de extinción, la ojalada. El proyecto está financiado por la Junta de Castilla y León y participa, además, la Universidad de León y Ancro (asociación nacional de raza ojalada).
El objetivo es obtener embriones, los cuales son congelados en el banco de germoplasma mediante nitrógeno líquido, según ha explicado el director gerente de Ovigen, Carlos Garrido. Los embriones se conservan en el nitrógeno, donde «perviven eternamente», de manera que en el futuro pueden ser descongelados «cuando se quiera para obtener animales de esa raza». Con este proyecto, según Garrido, se logra «una reserva genética de mucho valor para el futuro, algo muy importante sobre todo en razas en peligro de extinción».
Los pasos a seguir en el proceso son la sincronización de las hembras mediante la utilización de esponjas; el tratamiento hormonal para obtener la superovulación, que consiste en obtener entre ocho y doce embriones de cada hembra; la inseminación artificial con semen fresco y congelado; la obtención de embriones y, por último, la congelación de los mismos.
La Raza Ovina Ojalada forma parte del Tronco Ibérico que agrupa razas propias de los sistemas Central, Ibérico y Penibético. Se trata de una raza extraordinariamente rústica, sobria, resistente, de gran capacidad de marcha, buen instinto maternal y buena capacidad lechera para las necesidades de los corderos. En los últimos años ha sido sometida a a cruzamientos múltiples y desordenados.