MAITE BARRIO
Vecinos de Vezdemarbán han recogido firmas para impedir que se reabra una granja porcina ubicada a pocos metros de un grupo de viviendas. Las rúbricas han sido entregadas en el Ayuntamiento, quien ya ha concedido la licencia de apertura, según han informado algunos de los que se consideran afectados, así como en el Servicio Territorial de Medio Ambiente en Zamora.
La nave ganadera cesó en su actividad hace casi dos años por la jubilación de su antiguo propietario, pero recientemente ha sido vendida a un ganadero de un pueblo cercano y los vecinos sospechan que su intención es recuperar la actividad porcina en vistas de las labores que viene realizando en ella últimamente, tal y como han comentado a este diario los vecinos que se consideran perjudicados con la presencia de la instalación. Reabrirla, dicen, sería volver a padecer los olores desagradables que incluso impiden «tender la ropa o airear la casa». Los afectados, que afirman que van a seguir recogiendo firmas en contra de la posible reapertura de la nave porcina, han criticado que el Ayuntamiento «haya concedido la licencia de apertura sin contar con nadie de los vecinos». Aseguran que cuando hicieron llegar sus protestas al alcalde de la localidad, este les comentó que «no se había dado cuenta del problema que se podía crear». También han recurrido al Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta, donde afirman que «en principio» les dieron «buenas palabras» y les aseguraron que la nave no se podía poner en marcha porque se encontraba situada a pocos metros de las viviendas, aunque creen que va a pesar más que haya sido adquirida «por un concejal del pueblo de al lado».
Según los vecinos, esta misma personas ya posee otra granja porcina muy cerca de la adquirida recientemente, pero, puntualizan, «de esta no nos quejamos, sino de que quiera reabrir la otra». Destacan, así mismo, que en ésta última «los pozos que recogen los deshechos están al aire libre y se encuentran sin impermeabilizar para evitar que el purín llegue a los acuíferos», a la vez que ponen de manifiesto las molestias que se generan en el pueblo «cuando los purines son trasladados por las calles para llevarlos a otro pueblo». Algunas viviendas se encuentran situadas a unos 50 metros de la instalación, cuya presencia no se llegó a denunciar mientras se mantuvo abierta con el anterior propietario. En los últimos años han desaparecido varias granjas porcinas en la localidad, según han informado los vecinos.