M. C.
«Cyrano» hizo gala de su agudo y mordaz ingenio una vez más... en esta ocasión fue sobre el escenario del teatro Latorre ayer por la tarde. Y lo consiguió gracias al buen hacer de la compañía de teatro Gorakada, y sobre todo gracias al gran trabajo de títeres de guante que mostraron sus integrantes, Oihane Enbeitia y Sonia Villamor.
La obra, disfrazada bajo la apariencia de una tragicomedia de capa y espada, es en el fondo una gran historia de amor. Y de un amor imposible... al menos en apariencia. Tras el defecto de una enorme nariz, Cyrano esconde un corazón sensible y romántico, que sabe amar y que sabe hablar de amor. Pero su fealdad física le impide declarar a su prima Roxana el gran amor que siente por ella. Y Roxana, superficial al principio, se enamora de la belleza física de Christian, un joven cadete que sirve en la compañía de su primo. Christian también está enamorado de ella, pero su defecto, al contrario que le sucede a Cyrano, es su falta de elocuencia. Roxana le confía a Cyrano su amor por el joven Christian, a la vez que le pide que le proteja y le hace prometer que el cadete le escribirá cada día. Cyrano, convencido de que su amor será físicamente imposible, hace un trato con Christian, en virtud del cual será el mismo Cyrano quien escriba las cartas de amor a Roxana... así se consuela pensando que al menos podrá expresar todo su amor a través de sus palabras. A medida que Roxana lee las cartas que se van sucediendo, descubre que no es la belleza física lo que le importa, sino la belleza del alma que se refleja en las palabras... y así se lo confiesa a Christian, quien reconoce en esta confesión el amor de Roxana por Cyrano, aunque ella misma no lo sabe. Poco después, Christian muere en el campo de batalla, y Cyrano decide ocultarle la verdad a su prima, quien ingresa en un convento. Años después, y tras no haber dejado de visitarla cada jueves, Cyrano se dirige a esta visita cuando una viga le cae encima, y debido a las heridas que ésta le causa, muere al poco tiempo, tan sólo un momento después de confesarle a Roxana la verdad de su amor.
Oihane Enbeitia comenta que «es una obra que funciona bien». Ya llevan un año con ella, y reconoce que al principio supuso bastante trabajo, sobre todo porque era la primera vez que hacían títeres de guante. Explica que la idea de realizar esta versión fue del director de la compañía Gorakada, Álex Díaz, y del director de esta obra, Claudio Hochman, de forma que entre los dos decidieron hacer la adaptación de «Cyrano» con títeres de guante.
Dificultad técnica para un espectáculo que gusta a todos los públicos
Sonia Villamor, por su parte, destaca la dificultad de la técnica del guante, pero matiza que «se agradece ver una historia tan conocida, tan famosa, en una versión para niños», aunque aclara que ellas mismas se dan cuenta de que es una versión que gusta tanto a los niños como a los mayores, «para mí tiene un punto muy entrañable». En cuanto a la adaptación de la obra original, Enbeitia asegura que era una adaptación «muy delicada», debido a que se trata de una obra de texto, «y los guantes no soportan mucho texto», por lo que había que adaptar la obra a un formato que no se rige por el texto, «pero al final ha salido», con juegos de palabras y con la simplificación de las rimas. Además, Díaz está convencida de que los niños entienden bien la historia, «porque son muy rápidos y hoy día están muy acostumbrados, con la televisión, y reciben mucha información a la vez». La obra tiene un ritmo muy rápido, «pero eso es lo que hace que los niños estén atentos». Todo este esfuerzo realizado obtuvo, además del reconocimiento que el público les muestra en cada representación, un éxito rotundo en la Feria de Feten 2009, celebrada en Gijón.