F. P.
De un tiempo a esta parte las corridas de rejones han ganado en calidad técnica, con los caballeros rejoneadores sabiendo siempre los terrenos que pisan, con una doma extraordinaria en sus caballos. Sin embargo, se han convertido en un espectáculo muy previsible. En todas las actuaciones vemos hacer las mismas cosas: los rejones de castigo, las banderillas, generalmente al estribo, las pasadas a toda velocidad delante de la cara del toro, los aspavientos a los tendidos para calentar al público... Más de tres toros sobrarían en un espectáculo de este tipo, o bien, habría que pensar en que la lidia fuera más variada y con más ritmo.
En la tarde de ayer los tres rejoneadores estuvieron bastante bien, pero sin que ninguno destacara, con una actuación que emocionara al público. Lo más sobresaliente de toda la tarde aconteció en la segunda parte de la corrida, es decir, en los tres últimos toros, ya que, aunque en el primero Andy Cartagena cortó una oreja, los otros dos toros apenas se prestaron a lucimiento. Se rajaron muy pronto e incluso el segundo se echó antes de que entrara Sergio Galán a matar, con lo cual, tuvo que ser apuntillado.
En el cuarto, Andy Cartagena estuvo muy bullidor, sobre todo con su caballo «Maravilla», una yegua de pequeña alzada pero que transmite mucho al público. Realizó varios giros en la misma cara del toro, con su último caballo «Torbera», colocando los arponcillos a dos manos en incluso adornándose de rodillas delante del toro. Un gran rejón de muerte le hizo merecedor a los máximos trofeos.
Sergio Galán, que precisamente ayer, cumplía 29 años (algo que sus aficionados recordaban con una simpática pancarta en el tendido de sol), posiblemente hiciera lo más torero de toda la tarde. Con sus caballos «Capea» y «Montoliú» supo llevar al toro muy bien toreado, e incluso, prendiendo un par al quiebro de gran exposición. Como también acertó de pleno con el rejón de muerte tuvo el premio de las dos orejas. Curiosamente, la Banda de Música de Toro premió a Sergio con la pieza de «Cumpleaños feliz» cuando iniciaba la vuelta al ruedo.
El caballero portugués Joao Ribiero se le vió un poco acelerado con su primo. Apenas se pudo acoplar y lo más destacado fueron las banderillas cortas. Como falló con el descabello al echarse pie a tierra, lo que podía ser una faena de oreja quedó en una cariñosa ovación. Con el último toro, el más basto de todo el encierro, pero el de más transmisión, estuvo muy bullidor y conectó muy pronto con los tendidos.
Lo más sobresaliente fueron las banderillas que prendió a lomos de su caballo «Ojeda». Como el toro le apretaba, el caballo supo templar la embestida y llevarle muy bien toreado. Para rematar su faena colocó dos pares al violín y un último par a dos manos que hizo que el público le premiara con una cariñosa ovación. Como también acertó con su rejón de muerte, el público pidió y el Presidente otorgó las dos orejas para que el festejo concluyera con el éxito de los tres caballeros rejoneadores, que salieron a hombros.
Ficha
Plazas de toros portátil de Toro. Primera corrida de feria. Corrida de rejones. Media entrada en tarde muy calurosa.
Seis toros de la ganadería de don Felipe Navas, de Madrid, el sexto como sobrero. Muy bien presentados, flojos, mansos y rajados. Sobresalieron el cuarto, el quinto y el sexto bis, algo brutote, pero con transmisión.
Andy Cartagena: oreja. Dos orejas.
Sergio Galán: aplausos. Dos orejas.
Joao Ribeiro Telles: ovación y saludos. Dos orejas.