LONDRES, AGENCIAS
Un joven de 17 años ha sido condenado en Liverpool por homicidio tras la muerte de su hija: un bebé de sólo siete semanas al que mató en un arranque de ira mientras le daba de comer en el hospital.
Joshua Bacon tiene 17 años y vive en uno de los suburbios de Liverpool. Los hechos ocurrieron el 12 de enero en el hospital donde la niña estaba ingresada por una infección de orina. Aunque los médicos previeron darle el alta a los cuatro días, la niña falleció a consecuencia de las graves lesiones en la cabeza que le ocasionó un arrebato de ira de su padre, que por entonces tenía 16 años. Al padre le tocaba ese día darle la comida pero el bebé no hacía caso. Nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrió después. El asesino niega los hechos: dice que la niña no tragaba y que hubo un momento en el que desistió y se puso a ver la tele. Sólo después de unos minutos vio que su rostro estaba blanco y llamó a las enfermeras. Una versión insostenible a la luz del cuadro médico de la niña, que incluía 13 costillas rotas y las dos piernas fracturadas y heridas y moratones similares a los de un accidente de tráfico. Según el informe forense, Joshua Bacon sacudió a su hija como a un guiñapo. Bacon, que conocerá la sentencia el próximo mes, se enfrentaba inicialmente a un cargo de asesinato pero el juez lo condenó finalmente por homicidio al determinar que era imposible estar totalmente seguro de que el padre había terminado con la vida del bebé de forma intencionada.
«Hemos llevado a cabo una dolorosa investigación para establecer exactamente lo que le ocurrió a este bebé. Joshua nunca ha asumido su responsabilidad y nunca ha explicado sus acciones. Sólo él sabe lo que realmente sucedió», señaló el inspector encargado del caso, Andy Murphy, en declaraciones que cita el mencionado rotativo.