MADRID, AGENCIAS
Agentes de la Policía Nacional han detenido a 34 miembros de una organización internacional especializada en desvalijar viviendas. El cabeza de familia era quien controlaba el grupo y obligaba a mujeres y niños a delinquir. Durante la operación se han realizado 11 registros en los que han sido intervenidas numerosas joyas, útiles para cometer robos, material informático, 13 vehículos y dos autocaravanas. Las mujeres eran las encargadas de entrar en las viviendas y robar en su interior. Para acceder a los domicilios utilizaban el procedimiento del «resbalón» o forzaban cerraduras. Un grupo de varones las ayudaban a huir.
La Policía detectó que los clanes se compraban, vendían o se prestaban las mujeres o niños por un dinero o por un porcentaje de lo robado en régimen de matrimonio. Cuando más y mejor robaban, más valían. Así, según explicó el inspector, llegó a venderse una niña por 30.000 euros y 80 monedas de oro. La banda trabajaba con clanes familiares organizados piramidalmente que se repartían las zonas de la región.