MADRID, AGENCIAS
Transcurridos ya tres días desde el terremoto de Haití, los supervivientes que tienen que dormir entre cadáveres comienza a dar vivas muestras de desesperación por la falta de ayuda. La rabia y la impotencia se están traduciendo en actos extremos, como el levantamiento de barricadas en las calles con los cadáveres no enterrados. Organizaciones no gubernamentales, como Ayuda en Acción ya advierten del riesgo de esta situación para la propagación de epidemias. Sin luz ni agua, los mayores esfuerzos se están dedicando a los heridos y al rescate de las personas que continúan atrapadas bajo los escombros. Ayer mismo, los equipos de rescate españoles procedentes de Getafe, Huelva, Castilla y León y Madrid rescataron a doce personas atrapadas, alguna de ellas después de 18 horas de duro trabajo. Los cadáveres continúan acumulándose en las calles y a la puerta de los derruidos hospitales. Unas siete mil personas han sido enterradas ya en una gran fosa común, según el presidente René Préval.
España se ha visto salpicada por la tragedia, después de haber confirmado Exteriores la muerte del matrimonio formado por María Jesús Plaza e Ives Batroni, éste de origen haitiano, que vivían en la isla con sus hijas, de 20 y 21 años. El matrimonio vivió muchos años en Torrejón de Ardoz, donde se encuentra la tercera de sus hijas. Ambos se encontraban enfermos cuando se produjo el terremoto. Las hijas se salvaron al no encontrarse en Puerto Príncipe.
Las autoridades diplomáticas han logrado contactar con 87 de los 111 españoles residentes en la isla, aunque los esfuerzos se centran especialmente en cuatro o cinco personas que residían en la capital y que aún no han sido localizadas. Entre ellas se encuentran la funcionaria de la UE Pilar Juárez, la subinspectora zaragozana Rosa Crespo y el vecino de Olot (Gerona) Xavier Rabat. Cuarenta españoles serán repatriados.
La situación en Haití es desesperada pese a que ayer se reanudaron los vuelos humanitarios entre Estados Unidos y el aeropuerto de Puerto Príncipe, cuya torre de control quedó muy dañada. Los Estados Unidos han comenzando a desplegar en la zona un contingente de 6.000 soldados que será ampliado a 10.000, y que en sólo unas horas en la isla han logrado rescatar a siete personas atrapadas bajo los escombros. También la Unidad de Emergencias (UME) española ha desplegado efectivos en la zona, una treintena, la mayor parte de la base de León.
«Estábamos al borde del abismo y ahora lo estamos de lleno»
Las autoridades diplomáticas aún tratan de localizar a cinco españoles en Puerto Príncipe
La Unidad de Emergencias impulsada por Zapatero despliega una treintena de soldados
Advierten del riesgo de epidemias por la convivencia con miles de cadáveres en estado de descomposición
Siete mil muertos, enterrados en una gran fosa común en la misma capital haitiana
La prensa local califica el terremoto de «tiro de gracia» y reclama un plan Marshall
Haití duda incluso de su supervivencia como nación. El terremoto, que ha podido causar entre 45.000 y 50.000 muertos, es el «tiro de gracia» para Haití, que, «más allá del apoyo inmediato a los afectados», necesita un «plan Marshall» que permita que «este holocausto no haya ocurrido en vano», según indicó la emisora local Radio Kiskeya.
«La imagen del Palacio Nacional destrozado simboliza, por si era necesario, la debilidad y la total decrepitud del Estado haitiano», escribe el periodista local Harold Isaac en la edición digital de Radio Kiskeya. «Estábamos al borde del abismo y ahora lo estamos de lleno», añadió.
El presidente de Haití, René Préval agradeció el apoyo brindado por la comunidad internacional, pero añadió que, pese a esta masiva reacción inicial, la solidaridad también debe extenderse a largo plazo.
«Es terrible decir que es necesario un plan para comprender lo que ha sucedido en Haití», lamentó. «Hay calles enteras en las cuales desaparecieron todas las casas», añadió. Dado el fracaso de Haití como nación, comienzan a escucharse voces favorables a una tutela internacional sobre la isla, e incluso su absorción por los Estados Unidos, una medida que levantaría ronchas.
Mientras los haitianos se debaten entre la vida y la muerte, regresan fantasmas del pasado. En su exilio, el ex presidente Bertrand Aristide ha pedido regresar al país para compartir el dolor de sus compatriotas.