HUESCA, AGENCIAS
El ganadero y agente forestal Santiago Mainar, único procesado por la muerte de Miguel Grima, se proclamó ayer en la Audiencia Provincial de Huesca inocente una vez más. «No he matado a nadie; he cumplido con mi deber de ciudadano», señaló durante su declaración, en la que también aseguró que cuando fue detenido por la Guardia Civil, el 2 de febrero de 2007, se autoinculpó «para llamar la atención» y para ser él la persona que, en su momento, diera «testimonio de lo que ha ocurrido en Fago». Por su parte, el abogado de la acusación particular, Enrique Trebolle, y el letrado de la acusación popular, José María Viladés, han recalcado las «contradicciones» en las declaraciones de Mainar.
El acusado se enfrenta a una pena de 21 años de cárcel por delito de asesinato, en concurrencia con un delito de atentado y de tenencia ilícita de armas. La primera sesión del juicio comenzó en la mañana de ayer en medio de una gran expectación mediática.
Mainar ha contestado durante el interrogatorio a su abogado que Fago «es un sitio donde hay gente buena», pero la gente buena «sometida a presión» se enfrenta a personas como Grima, «intelectualmente», ha matizado. De esta manera, Santiago Mainar ha afirmado que, en su primera declaración, en la que se declaró autor de los hechos, nunca supo que lo estaban grabando, tras lo que sugirió que la abogada de oficio que le asistió en esta declaración no le prestó apenas apoyo.
El agente forestal ha insistido en que su autoinculpación fue un acto de «altruismo», un «sacrificio» con el que pretendía que le detuvieran a él «y no a otra persona». Además, ha aprovechado la coyuntura para explicar que no tenía relación con Grima, y que desconocía qué carretera solía tomar éste para volver de Jaca o Fago, ya que hay dos caminos posibles.
El abogado de Mainar, Marcos García Montes, aludió a los rasgos antropomórficos de Mainar, que no coinciden con los que captó Iñaki Bidegain, que circuló esa noche por la carretera del crimen y describió a otra persona. Asimismo, ha insistido en que la prueba de ADN practicada sobre el pelo de Mainar fue fallida, es decir, que no permite inculparle. También manifestó que Mainar no tenía contactos con armas, aunque sí licencia y que por su trabajo como agente forestal recogía habitualmente casquillos y cartuchos con las manos.
El inculpado ha esgrimido en su defensa que no era la única persona que mantenía malas relaciones con Grima, explicando que era su «deber» comparecer como testigo cuando el alcalde pleiteaba con otros vecinos.