WASHINGTON, EFE
El horror acampaba entre una familia estadounidense. Un padre septuagenario y sus cuatro hijos comparecieron ayer ante un tribunal de Misuri (EE UU) para escuchar los cargos de los que les acusa por los supuestos abusos sexuales que cometieron contra varios niños entre 1988 y 1995, y de varios posibles asesinatos a lo largo de estos años.
Burrell Edward Mohler, de 77 años, y sus hijos, de edades comprendidas entre los 47 y los 53, comparecieron ante un tribunal del condado de Lafayette esposados y enfundados en monos naranjas, según informaron los diarios locales. Además, las autoridades también procedieron ayer a detener a una sexta persona, un hombre de 55 años de la ciudad de Kansas City. Al parecer es un «socio» de los otros cinco hombres. El hombre fue arrestado en el Condado de Jackson como sospechoso en la violación de un joven menor de 14 años.
Mientras las autoridades del condado levantaban un escándalo local con la búsqueda de cadáveres y de nuevas víctimas, el juez del tribunal atribuyó a los acusados varios delitos sexuales graves con niños, que incluyen denuncias de sodomía obligada, violación de una menor de 12 años y utilización de otra menor en un acto sexual. Los cinco familiares, retenidos en la prisión local bajo fianzas de entre 30.000 y 75.000 dólares, no pronunciaron alegatos en su defensa ni parecían tener representación legal, según los medios.
El caso se abrió a mediados de agosto, cuando una mujer de 26 años acudió a las autoridades locales con las denuncias, que también incluían falsas bodas con un familiar, e incluso el aborto de una niña de 11 años, tal y como dijo a la prensa local el agente Bill Lowe, de la patrulla de carreteras de Misuri. La mujer y otros cinco hermanos, que también firmaron la denuncia, explicaron que tras forzarles a cometer diversos actos sexuales los acusados les habían obligado a escribir sobre lo sucedido, guardar las historias en jarras de vidrio y enterrarlas luego en el jardín, tras hacerles creer que de esta manera conseguirían borrar los hechos de su memoria.
Las autoridades locales continuaban ayer registrando la propiedad rural de los Mohler en busca de esos testimonios ocultos en jarras de vidrio y de cadáveres. El alguacil del condado, Kerrick Alumbaugh, dijo a la prensa local que tienen «indicaciones» de que «hay un cuerpo o varios cuerpos enterrados en distintos lugares», aunque no quiso revelar identidades.
«Creo que hay más víctimas, y creo que, en vista de las pruebas, todos los investigadores que hay aquí también lo creen», añadió Alumbaugh. «A los pedófilos no les basta con uno». La portavoz de la iglesia local de la Comunidad de Cristo, Linda L. Booth, confirmó que tres de los cinco acusados eran sacerdotes allí, y añadió que se les ha suspendido la licencia a raíz de las acusaciones. Booth añadió que no eran líderes comunitarios ni se dedicaban a tareas en las que participaran jóvenes, aunque uno de ellos sí estuvo hace tiempo registrado para trabajar con niños.
Los vecinos de los acusados se ha mostrado muy sorprendidos por el caso. El jefe de uno de los detenidos indicó «estar en estado de shock, todo esto es increíble». «Era un buen médico» ha declarado Corbin Allred, jefe de Roland Mohler, que trabajaba en el ambulatorio.