CUIDAD REAL, AGENCIAS
La Guardia Civil ha detenido a un hombre y una mujer de origen magrebí como presuntos autores de una paliza a una embarazada marroquí que abortó nueve días después de la agresión en Socuéllamos (Ciudad Real). El médico forense determinó que el aborto que sufrió la agredida no fue provocado por este presunto ataque, aunque la mujer había denunciado que había perdido a su hijo a consecuencia de los golpes recibidos. En un principio trascendió que la agresión se debió a que la mujer no llevaba velo, el marido negó esta circunstancia, aunque no explicó los motivos del incidente.
Según la Subdelegación del Gobierno en Ciudad Real, el pasado 14 de octubre, un hombre y una mujer de 37 y 27 años agredieron a una mujer embarazada de origen marroquí en las inmediaciones de un colegio, en la calle Calderón de Socuéllamos. La víctima, de 31 años, denunció los hechos en un puesto de la Guardia Civil al día siguiente, y presentó un parte de lesiones.
El 26 de octubre, la mujer se presentó de nuevo en el cuartel de la Benemérita y comunicó a los agentes que había abortado tres días antes en el Hospital de Tomelloso como consecuencia de las lesiones sufridas ese día, según relató a los agentes. Ante estos hechos, los agresores fueron detenidos el pasado día 29 y conducidos ante el Juzgado de Instrucción número 1 de Tomelloso. Por su parte, el médico forense que examinó a la mujer embarazada a instancias del Juzgado, determinó que el aborto que sufrió no fue provocado por este presunto ataque. Además, fuentes jurídicas indicaron que hay una discrepancia en las fechas entre la víctima y los denunciados y que el Juzgado ha decidido transformar esas diligencias previas en juicio de faltas. Esta decisión será trasladada al Ministerio Fiscal para que acepte o no esa transformación.
Según informó el subdelegado del Gobierno, Miguel Lacruz, los dos agresores conocían a la víctima de origen marroquí, aunque no les unen lazos de parentesco. Además, indicó que desconocía los motivos que originaron la agresión. Ante la posibilidad de que se deba a cuestiones religiosas, Lacruz señaló que «tan sólo hay un testigo que los oyó discutir en árabe, por lo que no entendió nada».
La Asociación de Trabajadores e Inmigrantes Marroquíes en España (ATIME) condenó la agresión y manifestó su «rechazo total» a este tipo de conductas «que atentan contra la integridad física y la libertad individual de las personas en un estado de derecho como es el español».