MADRID, AGENCIAS
Madrid, Agencias
La Policía detuvo ayer a tres ocupantes de un autobús que se incendió en la autopista de Valencia a la altura de Aranjuez, en la entrada a Madrid, y cuyos pasajeros increparon a los bomberos por llegar tarde y agredieron a los agentes que intentaban poner orden, dos de los cuales resultaron heridos.
La presunta tardanza del equipo de Bomberos provocó que los ocupantes del autobús, la mayoría marroquíes que se dirigían a su trabajo, perdieran los nervios hasta el punto de agredir a las escasas dotaciones de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que acudieron en su auxilio en un primer momento. Acto seguido se desencadenó una auténtica «batalla campal» en mitad de la carretera.
«Estaban muy alterados, quejándose sobre la lentitud de los bomberos y han comenzado a agredir a cuatro policías nacionales y dos guardias civiles» que estaban en la zona controlando el tráfico, según indicó el responsable de construcción de la conservación de la carretera, Alberto Pliego, que presenció los hechos desde unas oficinas próximas.
En total, medio centenar de personas acabó agrediendo a los miembros de seguridad, por lo que «han cortado el tráfico por completo porque se estaban pegando en medio de la carretera», recordó el testigo, que apuntó que han tenido que acudir hasta doce vehículos de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, entre Guardia Civil y Policía Municipal. Una vez allí los refuerzos, la Policía Nacional detuvo a una mujer y dos hombres de origen marroquí: Khadija El-M., nacida en 1978 y con domicilio en Lérida, y los hermanos Ahmed N. y Erradi N., de 41 y 31 años, ambos domiciliados en Leganés. Los tres están acusados de agresión a agente de la autoridad y ninguno tiene antecedentes policiales, según ha precisado la Jefatura.
Por otro lado, dos agentes nacionales resultaron heridos y tuvieron que ser atendidos por las dos ambulancias que se desplazaron a la zona, según informaron fuentes policiales.
El incendio repentino del vehículo de viajeros en el kilómetro 47,5 de la Autovía de Andalucía, sentido Madrid, obligó al servicio de conservación de carreteras de la A-4 a cortar el tráfico, provocando una gran cortina de humo negro y un largo atasco de vehículos en la carretera. Según el responsable de construcción de la conservación de la carretera, se escuchó un «frenazo fuerte» del vehículo y vieron cómo posteriormente se llevaba por delante dos o tres señales. Una vez en el arcén, todos los ocupantes bajaron rápido porque salían «llamaradas del motor del autobús». En principio, no se registró ningún herido grave y tan sólo algún ocupante resultó herido porque se encontraba cerca del autobús en posteriores deflagraciones y le alcanzó algún cristal.
Al parecer, los pasajeros del autobús trataron de sofocar el incendio con un extintor del propio vehículo y, al no poder, intentaron coger su equipaje, a lo que el conductor se opuso, en primer lugar porque era peligroso y porque no se podía garantizar que cada viajero cogiese sus maletas, y no otras.
Los ocupantes del autobús se lamentaron por la tardanza de los bomberos en llegar al lugar de los hechos, ya que, según Pliego, «tardaron 40 minutos». En este sentido, el departamento de Bomberos desmintió esta versión al indicar que el aviso fue recibido a través del servicio 112 a las 10.56 horas de la mañana, en una llamada en la que se informaba de la existencia de un autobús en llamas en el punto kilómetro 47 de la A-4. Según su versión, el vehículo de Bomberos salió del cercano parque de Aranjuez a las 11.00, y llegó al lugar de los hechos a las 11.09 horas. A las 11.11 horas esta unidad informó de que el autobús estaba ardiendo totalmente.