EFE.
Granada
La muerte el jueves de una niña saharaui de 7 años, por ahogamiento en la piscina de un hotel de la localidad de Almuñécar (Granada), fue un «accidente totalmente fortuito», ya que no sufrió ningún corte de digestión ni golpes, estaba en una zona en la que hacía pie, acompañada y en un área muy concurrida a esa hora.
Así lo informó ayer la presidenta de la "Asociación Amigos del Pueblo Saharaui" en Granada, María Gracia Fernández, quien ha señalado que el fallecimiento de la pequeña ha supuesto «un durísimo golpe» tanto para los padres de acogida como para los biológicos, a quienes ayer se comunicó la triste noticia.
La madre de acogida permanece ingresada desde ayer en el Hospital Sana Ana de Motril bajo sedación porque sufre una fuerte crisis nerviosa y de ansiedad, y su marido también está «destrozado» por lo ocurrido, según Fernández.