EFE.
Granada.- Un hombre de 52 años detenido como sospechoso de la muerte de la estudiante marroquí Lamyae D., cuyo cadáver fue encontrado el martes con unas veinte puñaladas en una vivienda que compartía en Granada, se confesó ayer autor de este crimen que, según las primeras investigaciones, tuvo móvil sexual.
En su declaración policial, M. R. S., que contaba con antecedentes policiales por agresión sexual y hurto, entre otros, aseguró que en el momento de los hechos se encontraba «borracho y que «se le fue la cabeza», según fuentes policiales. El homicida confeso conocía a la víctima, de 23 años, ya que la puerta de la vivienda donde apareció el cadáver no había sido forzada, ni existían signos de robo en el inmueble. Aunque la Policía manifestó que no se conocen las causas exactas que motivaron el crimen, el ensañamiento con el que se cometió -una veintena de puñaladas realizadas de un cuchillo jamonero- evidencian que el móvil fue de tipo sexual, aunque la violación no se consumó. Tras matarla, el detenido entró en un estado de enajenación mental «absoluta».