El párroco del municipio pontevedrés de Tomiño, Ernesto Pazos Chaves, de 73 años de edad, se inscribió el pasado 1 de octubre en el registro de parejas de hecho de su Ayuntamiento con su asistente desde hace más de diez años, Dilma Leite Arruda, una ciudadana brasileña de 56 años, para evitar que fuera expulsada del país. Sin embargo, el Obispado de Tui-Vigo rechazó esta medida y el sacerdote rompió el contrato civil el día 13 del mismo mes.
El sacerdote explicó que el «único objetivo» que le llevó a registrarse como pareja de hecho con su asistente era regularizar su situación y evitar que tuviera que abandonar el país. «Lo único que me ha movido ha sido un sentido de humanidad y caridad», proclamó Ernesto Pazos Chaves, que desde hace 42 años atiende a las parroquias de San Salvador, Santa María de Tebra y Vilameán y que rechazó la existencia de una relación sentimental entre ambos.
Pazos Chaves explicó que decidió dar este paso para que Dilma Leite pudiese renovar su permiso de residencia, que caducó el pasado 6 de octubre. Así, tras descartar un contrato de trabajo debido a su salario, el párroco optó por otra de las alternativas para evitar que la persona que lo ha estado cuidando y haciendo compañía desde que murieron sus padres tuviese que irse: registrarse como pareja de hecho.