LONDRES,AGENCIAS
Dos padres británicos, veinteañeros y separados, se disputan la vida o la muerte de su hijo, aquejado de una enfermedad irreversible, el síndrome miasténico congénito, que le impide respirar y mover sus miembros. Los padres se han enzarzado en una batalla legal y un juez de un Alto Tribunal de Londres habrá de dirimir si se mantiene al niño con vida, conectado a un respirador artificial, o se le deja morir.
El pequeño, conocido como «Baby RB», vive conectado a un respirador artificial desde que nació, el 10 de octubre de 2008. La madre, que cuenta con el respaldo de los médicos, quiere desconectarlo para evitarle un mayor sufrimiento. El padre alega que el cerebro del bebé no está afectado por la enfermedad e insiste en que su hijo puede ver, oír, sentir y reconocer a sus progenitores, incluso da muestras de sentir placer cuando le bañan. Opina que su hijo podría ser desconectado del respirador si se le practicara una traqueotomía. Sin embargo, un médico especialista en cuidados intensivos pediátricos declaraba esta semana ante el tribunal que juzga el caso que el niño vivía «pendiente de un hilo» y «no era candidato» a una traqueotomía. Aunque fuera intervenido, explicó, seguiría dependiendo de un sistema de respiración artificial y habría que introducirle un catéter en las vías respiratorias para extraerle el líquido que, por la enfermedad, se acumula en sus pulmones. «No es una existencia que la mayoría de familias querrían para su hijo», a su juicio.
La abogada de la madre leyó a principios de esta semana un comunicado en el que daba cuenta de las razones por las que ésta pedía la desconexión del pequeño. «La madre de RB ha estado junto a la cabecera de su hijo desde que nació. Cada día ha visto el dolor que siente sólo para sobrevivir», manifestó. «En su cabeza, el intolerable sufrimiento que experimenta su hijo debe prevalecer sobre su propio dolor», añadió. En caso de que el juez no autorice desconectar al bebé de su respirador, ambos padres reclaman hacerse cargo de su cuidado.