El cineasta español Pedro Almodóvar tomó hace algunos años «bastante cocaína», pero dejó la droga porque le bloqueaba y «prefería seguir viviendo y estar lúcido», según afirma en una entrevista publicada en el diario «Clarín», de Buenos Aires. «Las drogas, para mi generación, son algo cotidiano. Tomé bastante cocaína, pero cuando ya no me excitaba sino que me bloqueaba, la dejé porque prefería seguir viviendo y estar lúcido», declaró el director manchego.
En la charla, Almodóvar habla también de su carrera cinematográfica y señala que le gustan los actores «viscerales», con «sentido natural del humor, instinto e intuición», sin importarle si son inteligentes. «Yo no sé si soy bueno o no, no estoy tan seguro de mí mismo; sí estoy seguro de mis películas», añadía.
Las drogas también fueron un problema para la actriz norteamericana Drew Barrymore, la pequeña de la inolvidable «E.T.», quien comenzó a actuar con tan sólo 7 años y a los 13 años ya sabía lo que era una clínica de rehabilitación. Su madre la ingresó en un centro médico familiar para intentar que se recuperara, pero sólo consiguió agravar más la relación entre ambas. Drew consiguió emanciparse legalmente con tan sólo 16 años.
Casi veinte años después de aquel primer intento de abandonar las drogas, Drew ha admitido que no está totalmente limpia, pero que ha conseguido un equilibrio que le permite seguir consumiendo de forma controlada. «No estoy sobria ni lo pretendo, justo al contrario. He intentado encontrar un equilibrio», declaró la actriz a la revista «OK».