JUAN MIGUEL NÚÑEZ,
Valladolid
Una actuación de muy altos vuelos de Cayetano Rivera Ordóñez, sobresaliente con capote, muleta y espada, se tradujo en un triunfo de tres orejas, ayer en Valladolid, donde también obtuvieron un trofeo cada uno Luis Francisco Esplá y José María Manzanares, éste último perjudicado por "el palco" al denegarle otra oreja que le hubiera supuesto también la Puerta Grande.
Cayetano está demostrando ser grande por su distinguida personalidad, la finura, la gracia y el empaque de su estilo. No es justo, sin embargo, que tanta donosura confunda a los insaciables buscadores de la carroña que medra muchas veces alrededor de personajes con su atractivo social. Fama regalada, y en riña con los verdaderos méritos toreros que le adornan, que pueden verse empequeñecidos por la frivolidad de los piropos, tanto gritito de «¡guapo!» como le toca escuchar lo mismo de féminas de todas las edades que de «graciosos» varones.
Menudo torero Cayetano. El encanto de sus verónicas al recibir al tercero de la tarde, mecida la figura, descolgado de hombros y volcado hacia adelante, templando a la velocidad del toro en ese instante de furia en bruto. Y con la muleta, la naturalidad, el cuerpo abandonado. Personalidad y verdad en lo fundamental y en lo que se conoce por accesorio, tal que un cambio de mano por delante resultó lento que todavía está pasando el toro.
El presidente, que se alterna con otro colega en la tarea de regalar orejas esta feria, jugó sucio, aguantando el pañuelo para que no le pidieran el segundo trofeo.
Pero Cayetano se encargaría de poner las cosas definitivamente en su sitio al repetir en el sexto una bonita, compacta y extraordinaria faena. Igual de pausado con el capote, la misma disposición e inspiración con la muleta, hilvanado series sobre todo por el lado derecho cada vez más largas en número de pases, de inmaculada estética y ganando progresivamente en hondura. Y el clamor final de la estocada, de manual.
La faena de la feria. Aquí no tuvo más remedio que dar las dos orejas el presidente.
«El Cid», herido grave en Navalcarnero al recibir dos cornadas
El diestro Manuel Jesús «El Cid» resultó herido en la corrida de toros celebrada ayer en la localidad madrileña de Navalcarnero, y fue operado en la enfermería de la plaza de una cornada en el muslo derecho y otra en el hombro izquierdo, de pronóstico grave. «El Cid» fue prendido al entrar a matar al primer toro de su lote, momento en el que fue cogido de forma certera por el muslo derecho, sufriendo una cornada de dos trayectorias que produce importantes destrozos, y una vez en el suelo el animal volvió a hacer por él, infiriéndole otra cornada en el hombro izquierdo paralela a la clavícula. El parte médico, firmado por el doctor Daniel Vaca, recoge: «herida en tercio medio cara interna del muslo derecho que diseca músculos seccionando vasto interno con dos trayectorias: una ascendente de 25 centímetros, que llega hasta el Triángulo de Scarpa disecando sin lesionar vasos femorales, y otra descendente de 10 centímetros que llega a la altura del hunter». Además, «otra herida en la cara anterior del hombro izquierdo paralelo a la clavícula de unos seis centímetros que afecta al tejido celular subcutáneo y aponeurosis en miembros inferiores.
«El Cid» estaba anunciado hoy en el cartel de la feria de Valladolid.