AGENCIAS
Los Ángeles,
Los análisis toxicológicos practicados al cadáver de Michael Jackson revelaron que el cantante recibió una cantidad letal del sedante Propofol, según avanzaron ayer fuentes policiales al portal TMZ.com.
Los resultados de estas pruebas aún no se han hecho públicos. TMZ.com, que fue el primer medio en informar de la muerte del «rey del pop», asegura que en el organismo de Jackson también se encontraron restos de Xanax, unas pastillas destinadas a tratar los ataques de pánico. Pero la dosis de Propofol, un potente anestésico generalmente usado en intervenciones quirúrgicas, fue la razón principal por la que murió el artista.
Las investigaciones de la policía de Los Angeles sostienen que la muerte de Michael Jackson fue un homicidio involuntario y las sospechas recaen sobre su doctor personal, Conrad Murray.
A esta información del Propofol, medicamento bajo sospecha en este caso junto al Demerol, se suma, según publicó el diario «Los Ángeles Times» que la póliza de seguros de sus conciertos en Londres no cubría la muerte por fármacos.
La empresa organizadora, AEG, tenía un seguro para cancelaciones por 17, 5 millones de dólares, pero nada dice de la situación a la que se llegó tras la muerte de Jacko.
También esta misma semana se reveló que el artista guardaba en un disco duro numerosas canciones, un centenar, que están en poder de la familia, concretamente bajo control de su hermana, Latoya Jackson. Asunto que también ha levantado polémica.
Por otro lado, mañana lunes sale a la venta en España el libro, «Michael Jackson 1958-2009. Vida de una leyenda», del periodista Michael Heatley, una de las primeras biografías publicadas en castellano sobre el reconocido «rey del pop». En este libro homenaje, destacan las más de 200 fotografías con las que se repasa la vida del artista, desde su infancia como líder de los «Jackson 5», hasta que se convirtió en la estrella que protagoniza la cubierta de «Thriller» el álbum más vendido de todos los tiempos.
En sus páginas, Heatley analiza los mágicos pasos de baile como el moonwalk, que le convirtieron en un espectáculo, celebra la música embriagante que le convirtió en «rey del Pop» y sigue el hilo de su vida hasta el regreso que tendría un cruel final antes de que el telón hubiera podido levantarse.