Muere Willy DeVille, roquero y gurú de las fusiones de distintos estilos

El cantante, que estuvo varias veces en España, arrancó su carrera con el grupo «Mink DeVille» y logró éxitos como «Demasiado corazón»

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Willy DeVille, en Gijón en el «Crossroad» de 2005
Willy DeVille, en Gijón en el «Crossroad» de 2005  

AGENCIAS Oviedo
«Los Hippies fueron nefastos y aburridos, se cargaron la música en Estados Unidos», declaraba Willy DeVille hace cuatro años, encargado de poner en marcha la edición del Croosroad Festival de Gijón. Willy DeVille dio el salto de músico de culto a casi de masas con su versión mariachi de «Hey Joe», la inolvidable pieza de Hendrix.
Willy DeVille, cantante de indudable aire mestizo y con pinta de pirata, falleció la noche del jueves a los 55 años, según un comunicado de su página web. Un comunicado nostálgico que evoca a otros talentos: Willy se fue a reunir con «Edith Piaf, Jack Nitzsche y Johnny Thunder», informa la agencia Efe. El intérprete de la también célebre «Demasiado corazón» falleció de un cáncer, aunque el músico padecía problemas hepáticos.
Deville comenzó su historia en la música en los años setenta, bajo el grupo «Mink DeVille», desde donde editó diversas producciones que ya dejaban entrever su estado natural hacía la fusión con otras músicas. Fuera rock, soul o de ambiente latino. Plasmó este aspecto ya en solitario con éxitos como los citados anteriormente.
En una de sus visitas a España habló de un accidente de coche que lo tuvo fuera de la circulación tras una operación de cadera. El cantante, echaba un vistazo atrás en la música y analizaba con vehemencia.
Se crió e Nueva York en medio de una vorágine creativa muy potente, aunque él negaba que en su juventud llamaran a aquello sonido Nueva York: «eso nunca existió», decía entonces. Pero, claro, no dudó en reconocer que lo que había mamado en aquella juventud fue impresionante: «teníamos a Hendrix a Lighting Hopkins o Muddy Waters», proclamaba.
Con todas esas enseñanzas de juventud, Deville se definía como un cantante de R&B, pero, ahí es donde hacía su oda a la fusión, con blues, música española y salsa.
Su estreno fue con «Mink Deville» en uno de esos santuarios que, a priori, poco le pegaban a su estilo: el CBGB. Una vez más reflexionó sobre este asunto para arremeter un tanto contra el movimiento punk recuperando a su imaginación un concierto de «Los Ramones».
En su historia figura también su encuentro con Mark Knopfler en 1987. Sin olvidar sus colaboración con David Hidalgo («Los Lobos») precisamente en el álbum «Crow Jane Alley», aunque ya en discos de los noventa había colaborado con Hidalgo, Dr John y otros genios del country y el blues.
Y es que como él mismo definió, «la música es un lenguaje universal que todos hablan, es como ver una película de vaqueros por primera vez, sabes de qué va».

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