Semana Santa en Zamora: Bercianos llora a Cristo

El Santo Entierro sobrecoge en el Viernes Santo y expertos de las universidades de Salamanca y Valladolid piden la declaración de Patrimonio de la Humanidad

17.04.2017 | 00:39
Semana Santa en Zamora: Santo Entierro en Bercianos

La Pasión de Bercianos de Aliste puede y deber ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, así lo creen y lo defienden grandes expertos liderados por el profesor de la Universidad de Valladolid, José Luis Alonso Ponga, que el viernes estuvo en Bercianos compartiendo con sus gentes y cofrades la Semana Santa declarada Bien de Interés Cultural. Representando a la Universidad de Salamanca estuvieron los profesores José Manuel del Barrio Aliste y Luis Alfonso Hortelano.

Cristo Crucificado cerró los ojos mirando hacia la ribera del río Aliste llevándose como ultima mirada las cristalinas aguas y el verde de la pradera, velado por dos hombres de capa parda alistana de honras y respeto.

Cristo ha muerto, sentenció el capellán Fernando Lorenzo Martín ante el Monumento del Santísimo en la iglesia de San Mamés, y los cofrades de Bercianos, tristeza y dolor bajo mortajas de blanco lino, salieron a su encuentro abriendo su corazón, resquebrajándose su alma: "Perdón oh Dios Mio, / perdón indulgencia / perdón y clemencia / perdón mi Señor". La muerte paró el tiempo y estremeció la vida de los vivos ante el Crucificado.



Benicio Rodríguez González mandó quitar los clavos de pies y manos y el crucificado dobló hombros y rodillas para ser postrado a María, y ya yacente descansar en su urna de cristal. La muerte no es el final y el último viaje quizás solo sea una puerta a la esperanza del paraíso.

Los mozos desafiaron equilibrios, vientos y alturas con sus dos pendones de luto negro y morado. Estremecedor cortejo fúnebre con Cristo camino del Calvario a hombros de los penitentes de Bercianos, esos que desde hace cinco siglos visten la mortaja blanca de lino cada Viernes Santo, desde su boda hasta el día en que les legue su hora. La sangre se hiela en las venas ante el sobrecogedor miserere de tonos y palabras hechas sentencias: "Porque yo en mi desvarío / conozco mi iniquidad /conozco que mi maldad / atropello mi albedrío".

Frente al Calvario, cruces de Cristo, Gestas y Dimas, se rezó y se cantó a las Cinco Llagas. No fue un día más, fue un día donde Cristo murió y Bercianos volvió a llevarle junto a su Dios.

David Gallego, nieto del histórico sastre Juan Gallego Baz,entró de penitente este Viernes Santo desfilando con la capa parda alistana que le hizo su abuelo. Con él el Santo Entierro suma ya 235 hombres y mujeres.

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