14 de abril de 2017
14.04.2017
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Mañana de peineta y mantilla

El negro y verde esperanza tiñen las dos orillas de la ciudad en un Jueves Santo de oraciones en silencio y miradas a la Madre en la cuenta atrás hacia el final

14.04.2017 | 03:32

La Virgen de la Esperanza llena Zamora en la mañana de un Jueves Santo teñido de negro y verde. Las dos orillas de la ciudad vuelven a unirse en una mañana de emoción, deseos y gotas de sudor. Una mañana de miradas a la Madre, de promesas y de oraciones en silencio. Tacones de mujer que pisan por las empedradas calles para acompañar a la Esperanza a su casa, en la capilla de San Nicolás de la Catedral. Al principio y al final, ellos, los hermanos, con túnica y caperuz de raso blanco, al igual que la faja y la capa. Ellas, el grueso de la procesión, de un luto del que solo se libran el cordón verde de la medalla y el blanco de los guantes con los que portan tulipa y vela para dar luz a la Virgen en su camino. La cuenta atrás es inminente, a las puertas de la última cena de Jesús con sus discípulos.

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