14 de abril de 2017
14.04.2017
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La joven Vera Cruz

Gran cantidad de niños pueblan las filas de la procesión más antigua de la Semana Santa de Zamora, presidida por un sacerdote libanés de visita en la ciudad

16.04.2017 | 03:50
La joven Vera Cruz

Tarde calurosa y propensa a mareos y lipotimias la que tuvieron que soportar los hermanos de la Vera Cruz bajo los caperuces morados, sin que las nubes altas que enmarañaron el cielo supusieran ningún alivio sobre todo en el recorrido de ida, cuando hacía un calor de justicia. Algún espectador, como una señora en la Plaza Mayor, sufrió también los efectos del calor y la aglomeración. La Vera Cruz cubrió en este 2017 un brillante desfile. La mejor noticia es la abundancia de niños, muchos de ellos de muy corta edad, en sus filas, lo que asegura savia nueva a la cofradía más antigua de la Semana Santa Zamorana. Entre las novedades del desfile, la ausencia del capellán, Jesús Campos, sustituido por el sacerdote François Nasr, de la iglesia maronita del Líbano, sin que al parecer haya tenido nada que ver en el asunto el encontronazo del sacerdote con la directiva en la pasada asamblea. "No soy partidario de sobredimensionar la presidencia eclesiástica, simplemente. Pero no hay problema con la cofradía y de hecho he estado en el Museo acompañando al sacerdote libanés", indicaba el propio Campos a este diario.

La procesión arrancaba puntual del Museo de Semana Santa. Abría la Banda de Cornetas y Tambores Ciudad de Zamora, seguida de la cruz guía y los banderines de la hermandad portados por niños y niñas. Nicanor Fernández, el barandales, estrenaba atuendo, un traje más acorde con la relevancia de la hermandad y que sustituía al anterior, deteriorado una vez cumplida su función. Aparecía la Santa Cruz, con al Banda de Tordesillas y la reliquia de la Cruz de Cristo y a continuación el Lavatorio de los pies, con la Banda de Zamora, la Santa cena a ruedas y la Oración del Huerto, que estrenaba suelo y composición.

La hermandad recuperaba la disposición del ángel, sobre una roca, que permite verlo mejor y coordinar su mirada con la del Cristo. Acompañaba Nacor Blanco. La procesión entraba en la parte central de su relato, con el paso de El Prendimiento de Jesús, que llevaba la música de la Banda de Olmedo, La Flagelación, también con música, o la Coronación de Espinas, a los sones de la banda de Veguellina de Órbigo (León).

Mucho publico se agolpaba en las calles desde el inicio del recorrido para seguir viendo el paso del Ecce Homo, con los músicos de Pozuelo de Alarcón y La Sentencia, a ruedas, con Pilatos lavándose las manos. Jesús Nazareno iba de luto, con crespones negros en los faroles por el fallecimiento de un histórico encargado de paso, Crisanto Sánchez Vizán, con la banda de Villamayor de la Armuña y también salmantina era la banda Tomás Bretón que arropaba a la Virgen Dolorosa, que cumplía 75 años.

La procesión realizó su recorrido habitual, con parada en la Catedral como lugar de descanso de cofrades y cargadores y de encuentro familiar antes de regresar al Museo en un ambiente totalmente distinto al de la tarde.

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