13 de abril de 2017
13.04.2017
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Semana Santa en Zamora: 75 años de la Virgen Dolorosa de la Vera Cruz

A la memoria de Margarita Pertejo Seseña, viuda de Ricardo Segundo, recientemente fallecida

14.04.2017 | 01:39
Chano Lorenzo se fotografía con un niño, con la Dolorosa entronizada en la iglesia de San Andrés.

Ricardo Segundo García Pérez (Madrid, 21 de mayo de 1903- 6 de febrero de 1983) y los directivos y representantes de la zamorana y centenaria Cofradía de la Vera Cruz -en funciones de presidente don Ladislao Flórez Valbuena, el secretario don Pablo A. Pérez y el tesorero don José Castaños Vacas- en detallado y conciso escrito fue rubricado por ambas partes la creación de la imagen de la Dolorosa el 22 de septiembre de 1941, conforme al boceto en barro presentado y con la requerida aprobación eclesiástica y el visto bueno de la citada comisión. Entre las cláusulas figuraba la realización de una imagen mariana resuelta en madera policromada en las zonas visibles (cabeza, manos y pies calzados con sandalias), considerada como imagen vestidera de 1,60 metros de altura más 10 centímetros de peana, presupuestada en 5.000 pesetas. Entre las afinidades técnicas de la imagen, sobresale la elección de la madera como materia escogida y pintada al óleo en las partes visibles con inclusión de posible dorado en oro fino o imprimación de panes de oro.

El acto de inauguración estaba previsto a las diez de la mañana en la capilla de San Miguel en el céntrico y zamorano templo de San Juan, en conjuntada convocatoria de la Junta General Ordinaria. El escultor y protagonista de la imagen Ricardo Segundo estuvo presente en el acto de bendición de la imagen, fijada para el 25 de marzo, siendo felicitado efusivamente ante la exitosa versión escultórica y mariana de la novedosa Dolorosa zamorana.

En dicho acto se le hicieron diversos presentes como el regalo de una corona por parte del citado artista y un anillo de oro, donación efectuada por el platero zamorano Dionisio Alba, a la recién inaugurada imagen de la Virgen Dolorosa.

A lo largo de su historia, la Virgen Dolorosa sufrió varias reformas. La imagen procesionó bajo palio hasta l958, le cambiaron la indumentaria en l965 por un vestido granate y un manto azul y le colocaron una cruz a la espalda. Así fue como adquirió la nueva denominación de Virgen del Calvario hasta 1987. Es entonces cuando volvió a recuperar su origen de Dolorosa, con la incorporación de un vestido de terciopelo negro bordado en oro, mangas con puntillas, toca blanca con puntillas, cíngulo de oro con borlas y camisa, con el manto antiguo. De aquella operación se encargó la Escuela de Artes y Oficios en época de Alfonso Bartolomé como director. La profesora Ángela y sus alumnas se encargaron de realizar el traspaso del oro del manto antiguo a un manto nuevo que al tener 50 centímetros mas de diámetro, se completó con nuevos bordados. En l989 estrenó una corona donada por Iberduero y Donelis realizó la restauración de la imagen.

En 1992, con motivo de los cincuenta años de la Virgen se hizo una exposición, una conferencia a cargo de Jose Andrés Casquero y un concierto de música. En el paso fueron colocados unos candelabros de plata y se instaló la iluminación de la imagen. Asimismo, en 2008 se realizó una restauración total del oro del manto de la Virgen.

En l987 se desmontaron las ruedas y se realizó una profunda restauración en la mesa, que pasó a ser cargada a hombros. En 2013 se confeccionó un vestido negro y manto del mismo color y tela blanca, con la donación de las telas por el taller Matos y Soto, la realización del vestido y el manto por Lola Alejandro y la toca por Begoña, para la entronización y culto de la Virgen Dolorosa en el retablo de la capilla de Santa Eulalia de la iglesia de San Andrés.

Tanto al acto del cincuenta aniversario como al de entronización asistieron Margarita Pertejo Seseña, viuda de Ricardo Segundo, y su familia, a la que dedico mi recuerdo más entrañable.

La imagen participó en la denominada procesión de Disciplina y Penitencia de la tarde del Jueves Santo con inicio desde el la capilla de San Miguel, siendo actualmente desde el museo, para transcurrir por el itinerario de costumbre hasta el acto de la Catedral donde los hermanos realizan la visita y adoracion al Santísimo para regresar después por las rúas.

En resumida reseña biográfica, el escultor, imaginero y pintor Ricardo Segundo, ingresó a los 14 años en la madrileña Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando hasta 1925, que completó sus estudios artísticos. Compartió tiempo y aprendizaje dela mano de los grandes maestros, como fueron en su tiempo Mariano Benlliure, Joaquín Sorolla, Manuel Benedito Muñoz Degrain o Cecilio Pla. Entre sus méritos figura la obtención de medalla obtenida en 1926 en la Exposición Nacional de Bellas Artes rubricada por Bernardino de Pantorba al analizar la pieza presentada. "No menos graciosa y bien hallada es la ternura con que la Josefica, de Ricardo Segundo, que abraza y contempla al cervatillo que tiene en la falda".

Se estableció con su familia en Sejas de Aliste siendo considerado como uno de los máximos representantes de la pintura regionalista al destacar en la temática retratística y zamorana. Ejerció la docencia como catedrático de la Escuela de Bellas Artes, distinguido en la esfera pictórica compartida entre el retrato y el paisaje, a inicios de los cuarenta. Además de nuestra protagonista y mariana talla de la Dolorosa. Su porte y elevada mirada junto a sus manos que interpelan en intercesora actitud la ayuda de lo alto, proyectada a la centenaria y siempre referencial y zamorana Cofradía de la Santa Vera Cruz disciplina y penitencia.

(*) Barandales de honor 2013

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